“Fue en 1967 ¿o 1968?, cuando conocí a Willie y a Héctor en Panamá, la primera vez que fueron para amenizar unos carnavales. No había oído hablar de ellos, pero la tarde que los vi actuando en una tarima en la Plaza Cinco de Mayo y Avenida Central, la energía y sentimiento de rebeldía que emanaban de la joven banda me convirtió en un “fan” para siempre”, escribió.
Blades también recordó cómo, tras ese primer encuentro, nació una relación musical que marcaría un antes y un después en la salsa.
“Allí sostuve mi primera conversación con Willie, sin que imagináramos que en pocos años crearíamos una conexión personal, emocional e intelectual, capaz de cambiar la estructura tradicional de la salsa, desde un esquema de temas con letras y de arreglos dirigidos al baile y estrictamente limitados a la realidad del barrio, a una música de contenido urbano y nacional, que no evadía la presentación del asunto político.”
El conflicto que los separó
No todo fue armonía. En 2003 la amistad se fracturó luego de que, tras una presentación, Colón acusara a Blades de no entregarle el dinero que le correspondía.
El conflicto escaló tanto que en mayo de 2007 Willie Colón denunció a Blades asegurando que este le debía 115.000 dólares.
Desde entonces, nunca más se les volvió a ver juntos, o al menos eso se creía, pues en su mensaje, Blades reveló que sí hubo un último encuentro.
“Recuerdo perfectamente la última vez que lo vi, el 3 de abril del 2023, en el velorio de nuestro amigo y colega, el bongosero Jorge “Georgie” González. Estaba conversando con José Massó y su esposa Divina cuando sentí una mano en mi hombro. Me volví y allí estaba Willie. Si a mí me sorprendió verlo, el resto de la gente presente casi se desmaya al vernos juntos”, se lee en el escrito.
“Y es que, a pesar de los pesares que existían y existirán, ambos siempre respetamos lo que hicimos y las experiencias por las que atravesamos durante esos seis años y seis álbumes juntos, creando direcciones musicales inéditas hasta ese momento, en un género colmado de inconmensurables talentos”, escribió.
Y es que, en un sentido adiós, Blades dejó claro que el cariño nunca desapareció, pese a las diferencias.
“Sobre nuestras diferencias personales diré que estas existen y existirán en todo tipo de relación. Todo ser está compuesto por una compleja mezcla de emociones. Nuestra personalidad presenta numerosas facetas, que en ocasiones se complementan y en otras se contradicen. La gente se divorcia, pero sigue queriendo a sus hijos y nunca olvida los momentos buenos compartidos”
E, incluso, se refirió a aquel polémico concierto que rompió su amistad y dejó a la salsa sin su más querido dueto.
“Siempre sentiré afecto por Willie aún a pesar de no entender por qué decidió demandarme judicialmente, reclamándome plata que nos hurtaron de un concierto, por qué hizo luego un arreglo extrajudicial con el que se quedó con nuestro dinero y nunca se excusó conmigo, ni siquiera después que la empresa que nos perjudicó fue encontrada legalmente culpable y condenada a devolvernos el dinero hurtado”.
Otro tema que se tocó en el texto fue uno que había generado gran polémica entre los seguidores del salero: su afinidad política con el presidente Donald Trump.
“Y aunque también me molestó su apoyo y simpatía por el político más mentiroso, narcisista y racista que se haya visto en Estados Unidos, nada de esto afecta la realidad de lo que logramos crear musicalmente, ni elimina o cancela mi cariño por él, las memorias positivas, las risas, las luchas, triunfos, dificultades y sacrificios compartidos”, expresó.
Con profundo pesar, Rubén Blades cerró su mensaje con una despedida que ha tocado el corazón de miles de salseros:
“Willie Colón se ha ido, pero solo físicamente. Su extraordinario legado continuará presente a través de personas que amen la música y el baile, aprecien la fuerza, vitalidad y el gusto en los arreglos musicales del género salsa y se identifiquen con letras de temas urbanos que detallan y documentan, de forma simple o compleja, realidades y experiencias compartidas a lo largo y ancho de nuestra América”
“Descansa en paz, Willie Colón y te repito lo que siempre digo: ¡Gracias Willie! Usted no está muerto, compadre. Al contrario; ahora es que usted comienza a vivir”, finalizó.
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