Todo ocurrió en la madrugada del pasado 2 de junio, cuando los uniformados recorrían las calles del municipio de Montenegro, en Quindío. La noche estaba fría y todo parecía en orden, hasta escucharon algo que los dejó pálidos: el llanto desesperado de un bebé desde una manga.
Sin pensarlo dos veces, se acercaron a verificar qué estaba pasando, sin imaginarse nunca lo que estaban a punto de ver.
En medio de la maleza, y medita en una bolsa, estaba una recién nacida, completamente sola, sin ropa y llorando con fuerza mientras temblaba de frío.
“Al momento que realizábamos patrullaje por el sector escuchamos unos llantos de un bebé. Paramos la motocicleta, descendimos y al verificar se pudo observar una bebé recién nacida”, relató el patrullero Luis Cruel.
La escena los dejó sin palabras. Era uno de esos momento que uno ve en las películas, y que hasta así dan rabia, pero que no cree que le pueda llegar a pasar.
“Yo que soy padre, sin mediar palabras con mi compañero, tomamos la decisión inmediata de llevarla y prestarle los primeros auxilios en el hospital del municipio de Montenegro, ya que se encontraba en una zona verde y totalmente desnuda, y a esa hora hacía mucho frío”, contó el patrullero Deiver Bañol.
Con la bebé en brazos y tratando de protegerla como podían, los uniformados tuvieron que tocar puertas de los vecinos para pedir ayuda y que les pasaran algo para arroparla.
“Al observar que estaba totalmente desnuda, pedimos ayuda a la comunidad para que nos regalaran unas sábanas y así poder brindarle los primeros auxilios y llevarla directamente al hospital”, explicaron.
Solo cuando la bebé estuvo a salvo alcanzaron a dimensionar lo que acababa de ocurrir.
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“Fue un momento de rabia y de nostalgia saber que una persona tiene el corazón para abandonar una bebé recién nacida sin importarle lo que le pudiera pasar en ese sitio”, aseguraron.
La pequeña, de tan solo unos días de vida fue llevada hasta la Clínica de Montenegro y luego remitida al Hospital San Juan de Dios, donde confirmaron que, gracias a esos dos ángeles que aparecieron en su camino, se encuentra estable.
Ahora las autoridades se encuentran buscando a los padres de la pequeña Milagros, como fue nombrada, para determinar responsabilidades sobre el abandono.
Por su parte, el coronel Carlos Mario Bustamante Bermúdez, comandante de la institución en el departamento, se convirtió en principal el protector de la bebé e incluso aseguró a los medios locales que quería adoptarla.
“Hoy estamos muy felices. Nuestros policías rescataron a una bebé... nosotros, los policías del Quindío, vamos a ser los padrinos y madrinas de esa hermosa princesa”, aseguró el oficial.
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