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Accesibilidad
  • Dar limosna a quienes habitan la calle, dicen las autoridades, fomenta que decidan seguir en estos espacios de ciudad. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
    Dar limosna a quienes habitan la calle, dicen las autoridades, fomenta que decidan seguir en estos espacios de ciudad. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
  • Muchos de los habitantes de calle que hay en Medellín son de otras ciudades colombianas e incluso de otros países. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
    Muchos de los habitantes de calle que hay en Medellín son de otras ciudades colombianas e incluso de otros países. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
  • 3214 habitantes de calle había en Medellín en el 2019, según un censo realizado entonces. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
    3214 habitantes de calle había en Medellín en el 2019, según un censo realizado entonces. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
  • 97 % de los habitantes en situación de calle son consumidores de sustancias. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
    97 % de los habitantes en situación de calle son consumidores de sustancias. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
  • Ahora los habitantes en situación de calle son usados como correos humanos. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
    Ahora los habitantes en situación de calle son usados como correos humanos. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
  • Hasta 70 dosis diarias consume un habitante de calle. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
    Hasta 70 dosis diarias consume un habitante de calle. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

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Muertes, drogas e instrumentalización: delitos detrás de los habitantes de calle

Medellín. Esta población cada día va creciendo y la delincuencia ha entendido cómo instrumentalizarla para sus fines.

hace 1 hora

Orden público

No hay calle del centro de Medellín donde propios y visitantes no se topen con un habitante en situación de calle. A algunos de ellos se les ve caminar alienados por la droga; a otros recogiendo botellas y cartón para venderlos como reciclaje; mientras que un grupo muy mínimo, durmiendo en aceras o zonas verdes.

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Aunque este es el pan de cada día en esta comuna que es visitada diariamente por más de 1.500.000 de personas, una realidad muy compleja se vive en la especie de cuadrado mal dibujado que se forma entre la calle 53 y la calle 57B, pegadita de la Oriental, y entre la carrera 51D y la carrera 57, en las inmediaciones de la Plaza Minorista.

En estas cuadras, que conforman el barrio Estación Villa, se encuentra el popular sector de El Bronx, donde la venta de drogas y la habitancia en calle se han apoderado de vías como la carrera 54 (Cúcuta) entre las calle 56 (Bolivia) y 57 (La Paz), y como a poco han comenzado a llegar a otros sectores por donde no se les veía.

Muchos de los habitantes de calle que hay en Medellín son de otras ciudades colombianas e incluso de otros países. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
Muchos de los habitantes de calle que hay en Medellín son de otras ciudades colombianas e incluso de otros países. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

La propia olla

Precisamente por allí, en el cruce de la 57 con 54, a mediados de febrero fue atacado a bala un sujeto llamado Johan, conocido con la Chinga, un habitante de calle reconocido como campanero y jíbaro, quien fue baleado por dos hombres en una moto que llegaron hasta donde él y, luego de dispararle, salieron corriendo.

De entre 20 y 25 años, a la Chinga lo subieron en un taxi que lo llevó a Policlínica, donde falleció minutos después.

El asesinato de este sujeto no ha sido el único que se ha registrado en esta zona, en el listado aparece otro habitante de calle de entre 30 a 40 años que mataron el 5 de diciembre, otro de entre 25 a 30 años apuñalado el 24 de octubre de 2025 en un presunto ajuste de cuentas por droga y otro, también de la misma edad, abatido por la Policía cuando decomisaban 18 kilos de bazuco que encontraron.

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El caso más aterrador y que deja ver lo que allí adentro ocurre, se conoció el 1.° de julio de 2025, en la carrera 65 con 53A, barrio Carlos E. Restrepo, cuando fue encontrado un hombre dentro de una vieja nevera. Fue hallado amarrado de pies y manos con cables y envuelto en costales de fibra y sábanas. Fue identificado como Jaime Puerta Puerta, de 62 años, quien había sido llevado desde el Bronx en una carretilla.

3214 habitantes de calle había en Medellín en el 2019, según un censo realizado entonces. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
3214 habitantes de calle había en Medellín en el 2019, según un censo realizado entonces. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

¿Qué pasa adentro?

Manuel Villa Mejía, secretario de Seguridad de Medellín, explicó que en esta zona han identificado dos fenómenos. El primero es la aglomeración de habitantes de calle que se han tomado el espacio público y a la que con regularidad le hacen intervenciones para desmontar lo que organizan, pero también un alto consumo de sustancias que estos tienen a la mano.

De acuerdo a lo que ellos han podido establecer, estas personas pueden estar consumiendo entre 50 y 70 dosis diarias de droga. “Es un lugar donde se encuentra todo en uno. Quienes venden, pero los que venden saben que tienen la clientela en el lugar y funciona todo como un negocio criminal”, señaló Villa.

97 % de los habitantes en situación de calle son consumidores de sustancias. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
97 % de los habitantes en situación de calle son consumidores de sustancias. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

Y es que este negocio, con el tiempo y las intervenciones, se ha ido sofisticando. Al punto, por ejemplo, de que los responsables ligados a estructuras como Caicedo y La Terraza han entendido que los jíbaros no pueden estar en puntos fijos y que deben andar con poca cantidad de droga, para poderla pasar como dosis mínima ante las autoridades.

Además, como empresa criminal trabajan por turnos para satisfacer la demanda de quienes permanecen en la zona o de los que llegan a cualquier hora del día.

“La droga aquí no la manejan una o dos personas, es un negocio de las estructuras mafiosas que están en la cárcel de Itagüí. Mientras están hablando de paz, siguen dinamizando otros delitos como el tráfico de estupefacientes”, concluyó Villa.

Luis Guillermo Pardo, presidente de la ONG Centro de Consultoría del Conflicto Urbano (C3), contó que una investigación realizada recientemente por ellos han identificado varios fenómenos en torno a los habitantes de calle.

Estas personas, que según cifras de la Secretaría de Inclusión Social llegan a los 8779, entre hombres y mujeres, están siendo instrumentalizadas por las convivir para la comisión de delitos.

“Las estructuras, las convivir que hace muchos años controlan los microterritorios del Centro de la ciudad, han disminuido la utilización del WhatsApp y llamadas y están utilizando correos humanos. Algunas de esas personas son habitantes en situación de calle”, explicó Pardo.

Ahora los habitantes en situación de calle son usados como correos humanos. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
Ahora los habitantes en situación de calle son usados como correos humanos. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

Allí entonces están cumpliendo funciones de mensajeros, pero también de correos para cargar, transportar, esconder y entregar armas, al igual que guardar objetos robados y evitar que sean detectados por la Fuerza Pública y la ciudadanía.

La investigación de C3 también encontró un dato muy alarmante y es que ahora están siendo utilizados como sicarios para que “realicen cuentas de cobro en estructuras delincuenciales que operan en los microterritorios del Centro de la ciudad”.

Tanto C3 como la Secretaría de Inclusión coinciden en que el aumento de esta población en la ciudad viene desde la pandemia y que esta se ha ido moviendo para otros barrios y sectores de la ciudad. Para el C3 uno de los casos preocupantes, además de Estación Villa, donde está el Bronx, es el parque Bolívar, en donde cada día aumenta la llegada de esta población.

Población difícil de direccionar

Del total de habitantes de calle que se han identificado en la ciudad, la Secretaría de Inclusión ha podido establecer que el 10 % son mujeres y que son ellas la población más difícil para acercar a la oferta institucional por una relación sentimental que puedan tener con un hombre en la misma condición. “Si él no se mueve, ella no se mueve”, agregó la secretaria.

Hasta 70 dosis diarias consume un habitante de calle. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
Hasta 70 dosis diarias consume un habitante de calle. FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

El reto de rehabilitar sin obligar

Mientras los organismos de seguridad le cierran el paso a la entrada de la droga para evitar que sea dosificada y comercializada, la Secretaría de Inclusión Social y Familia, como lo explicó Luz María Ramírez, jefa de dicha dependencia, trabaja con esta población hasta donde la ley se los permite.

Y es que la normatividad colombiana establece que estos pueden ser invitados a acceder a la oferta institucional que incluye alimentación básica, autocuidado y descanso, pero en ningún momento a que sean llevados a un lugar para que inicien un proceso de desintoxicación y rehabilitación.

Esta invitación, como lo acotó la funcionaria, lo realiza un grupo de personas que se conocen como educadores en calle, que pasaron de 25 a 560 y trabajan en duplas. Ellos se ubican en puntos priorizados, haciendo recorrido y convidando a las personas a que accedan a la oferta que hay en la ciudad.

“Nos preocupa la falta de reglamentación que existe para lograr que, si una persona no tiene la capacidad de decidir por sí misma, podamos mantenerla en un proceso. La política pública y las sentencias de la Corte Constitucional en las cuales no los podemos obligar”, dijo la secretaria.

Según los registros que ellos manejan, el 97 % de quienes están en la calle consumen algún tipo de sustancia psicoactiva y la más usada por ellos es el bazuco, al cual le están agregando otros componentes que generan un mayor deterioro entre los consumidores.

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