Este lunes 20 de abril se emitió una alerta de tsunami en Japón después de que un fuerte terremoto de magnitud 7,4 y con 10 kilómetros de profundidad sacudiera la costa noreste, de acuerdo con información entregada por el Servicio Geológico de Estados Unidos y la Agencia Metereológica de Japón.
El sismo, registrado a las 4:53 de la tarde, hora local, provocó un anuncio que consistió primero en una alerta de tsunami de 3 metros para Iwate, Hokkaido y Aomori. La alerta de tsunami se retiró, pero se informó a la comunidad, incluyendo a Miyagi y Fukushima, que durante la próxima semana podrían producirse réplicas de magnitud similar, que podrían dar como resultado un megaterremoto.
Hasta ahora un tsunami con olas de 80 centímetros golpeó el puerto de Kuji en Japón y el nivel del agua continuó subiendo. Si bien el temblor sacudió edificios incluso en Tokio, ciudad que queda a cientos de kilómetros del epicentro, las autoridades japonesas retiraron la alerta; no se han registrado tampoco víctimas o daños materiales.
A las zonas mencionadas se les pidió prepararse para un posible desastre, lo cual provocó la emisión de órdenes de evacuación no obligatorias para más de 182.000 residentes hacia lugares más elevados y seguros.
Con la nueva alerta del posible megaterremoto, Japón activó el protocolo que implementó en el 2022, conocido como Alerta Temprana de Terremotos (EEW, por sus siglas en inglés), el cual funciona antes y después de que comienza un sismo, gracias a sensores distribuidos en todo el país, capaces de detectar ondas sísmicas primarias y de calcular en segundos la magnitud estimada y las zonas que serían afectadas por las ondas secundarias.
Durante esos segundos las personas tienen tiempo de reaccionar, mientras que en todo el país se detienen trenes, se pausan cirugías y se apagan sistemas industriales, gracias a que las alertas se difunden con rapidez por televisión, radio, mensajes de texto y altavoces públicos.
La ciudadanía, que sigue las instrucciones de las autoridades, se prepara esta vez ante la probabilidad de un terremoto de magnitud 8 o superior, que podría aumentar de manera periódica y temporal.
Japón ya tiene un historial “movido”
Los próximos días serán críticos para algunas zonas del país, de acuerdo con la Agencia Meteorológica de Japón. Históricamente, Japón ha registrado réplicas significativas a grandes sismos.
El terremoto de Tohoku del 2011, por ejemplo, fue uno de los más fuertes registrados, con una magnitud de 9,9 y réplicas superiores a 7,0 que prolongaron el impacto durante varias semanas, complicando las labores de rescate.
En Kumamoto, en el 2016, un terremoto de magnitud 6,2 tuvo réplicas fuertes dos días después, con magnitud 7,0, que causó colapsos, víctimas y daños significativos; y en Hokkaido, en el 2018, en donde la magnitud de 6,6 tuvo réplicas que generaron deslizamientos, apagones masivos y riesgo en zonas afectadas.
El 16 de marzo de 2022, aunque el terremoto no fue tan fuerte como los anteriores, Fukushima vivió un episodio que dejó muertos, cientos de heridos y daños en infraestructura, que pusieron nuevamente sobre la mesa el tema de las réplicas, que terminaban siendo aún más devastadoras que el primer terremoto en sí.
Esta conversación sobre la gravedad de las réplicas dio como resultado el protocolo de Alerta Temprana de Terremotos que hoy ponen en práctica para evitar consecuencias similares a terremotos anteriores.
Mientras los japoneses de las zonas vulnerables siguen este protocolo a través de la evacuación preventiva, el gobierno japonés informó que se encuentra en la coordinación de las labores de emergencia, evaluando la situación para responder rápidamente.
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