El cantante guatemalteco Ricardo Arjona quedó en el ojo del huracán tras un discurso en medio de un concierto, el que habló sin filtro sobre la crianza actual y el bullying escolar. Sus palabras, cargadas de ironía, desataron una ola de rechazo.
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En medio de su show, Arjona recordó cómo era la autoridad en su casa y, aunque parecía que iba a dar un nostálgico discurso, todo terminó en una cruda opinión sin filtro.
“Mi mamá lo dejaba claro: ‘Mijo, usted acá no tiene ni voz ni voto hasta que no aporte. Cállese la boca y, aunque estemos equivocados, usted diga que sí’”, contó ante el público.
El artista comparó esa experiencia con lo que, según él, ocurre hoy en muchos hogares.
“No era como los padres de ahora, que no sabemos por qué se sienten culpables y le preguntan al niño: ‘¿Qué va a querer comer, mi amor? ¿A dónde va a querer ir de vacaciones?’”. En tono más sarcástico agregó: “En el mejor de los casos preguntan eso. En el peor pueden preguntar: ‘¿De qué quiere ir hoy a la escuela, de niño, de niña, de animalito? ¿Qué se le antoja hoy, mi amor?’”.
Pero el punto más ácido del polémico discurso llegó cuando habló del matoneo escolar.
“En aquella época existía una de las materias más importantes del pénsum escolar: el bullying. Hoy es el pecado capital”, lanzó, generando aplausos en algunos e incomodidad en otros. Y es que, para Arjona, esas experiencias obligaban a los jóvenes a fortalecerse: “Si no era por el bullying, ¿dónde carajos aprendía uno a defenderse de los enemigos y salir a la vida a defenderse? Hoy hay que protegernos de eso también”.
El cantautor también recordó cómo eran etiquetados los estudiantes. “El que era bruto, era bruto, y le tocaba ponerse creativo, buscar en los recovecos de la vida algo para demostrarle a los demás que no era bruto. Mírenme a mí, me hice cantautor”, dijo entre risas. Y añadió: “Hubo algunos que no se esmeraron tanto y se hicieron diputados, presidentes de países”.
Sobre los apodos y las burlas físicas fue igual de polémico: “Al que era gordito, ¿sabe cómo le decían? Gordo. Y le tocaba defenderse por los puños, siendo el más gracioso de la clase o el que más apodos ponía”. Según él, esa dinámica “venía bien” hasta que, en sus palabras, “el mundo se empezó a convertir en una especie de cabaret”, comentario que luego enlazó con una de sus canciones.
Las declaraciones encendieron el debate en redes sociales. Algunos seguidores respaldaron su postura y aseguraron que antes “había más carácter” y menos susceptibilidad. Otros, en cambio, le recordaron que el bullying no es un juego y que puede dejar secuelas graves en la salud mental de niños y adolescentes.
Ahora las redes se dividen entre quienes lo ven como un defensor de la disciplina “a la antigua” y quienes lo acusan de romantizar la violencia escolar.
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