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  • Germán Camacho se despidió de Dislicores agradecido con los dueños y los compañeros, luego de casi dos décadas de trabajar allí. FOTO: CORTESÍA
    Germán Camacho se despidió de Dislicores agradecido con los dueños y los compañeros, luego de casi dos décadas de trabajar allí. FOTO: CORTESÍA

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¡Un teso! Germán Camacho fue cotero y a pulso se abrió camino

Luego de 17 años en la compañía Germán Camacho se despidió de Dislicores, donde tuvo una carrera marcada por los ascensos y los viajes.

hace 1 hora

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A Germán Camacho se lo trajeron desde muy joven a vivir en Medellín, ciudad en la que creció y en la que a pulso se abrió un camino en compañía de su familia.

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Recientemente cerró su ciclo laboral en Dislicores, donde trabajó 17 años, periodo en el que se destacó por los aprendizajes y el crecimiento personal y profesional.

Si bien su vida la marcó esta empresa, a la que tiene mucho que agradecerle, a camellar comenzó desde muy joven: “Empecé siendo cotero de Coltejer y Sofasa, $ 2000 pagaban por tonelada descargada, lo máximo que cargaba cada carro eran 21 toneladas y eso lo bajábamos entre 4”.

A la par avanzó en el bachillerato, pues era consciente de la necesidad de estudiar.

Siempre soñó con trabajar en Coltejer y lo logró “porque tenía prestigio de ser organizado a la hora de cargar. Mi tarea inicial fue digitar la lista de empaques en máquina de escribir”. Tras varios ascensos terminó como el director de materias primas.

“Es una persona que siempre se mostraba dispuesta a ayudar y a compartir el conocimiento que cosechó durante años”, comentó Gustavo Gallego, su excompañero

Luego de trabajar en otras empresas, en 2008 llegó a Disconfites, que luego se unió con Dislicores, donde también tuvo una carrera de ascensos.

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“Allí fui director nacional de marcas propias, gerente de la regional Eje Cafetero, gerente de canales, luego regreso a Medellín a manejar la dirección nacional de las marcas propias de Dislicores; posteriormente paso a ser brand manager en esta área y después a ocupar el mismo cargo en proveedores y a desarrollar la Isla de San Andrés, que era un mercado inexplorado que se logró posicionar”.

14 años tenía cuando empezó a rebuscarse la papita camellando.

Cuando mira atrás y recuerda el camino recorrido les agradece a sus padres, Alicia y Jesús, “porque lucharon hasta donde pudieron”, y a los dueños de la empresa, que siempre “acompañaron, confiaron y apoyaron”.

62 años cumplió Germán, quien ya comenzó a disfrutar de su jubilación.

Mucho que agradecerle a su empresa

“En Disconfites logré fortalecimiento y conocimiento de todo el mercado colombiano, recorrí todo el país abriendo regiones, entre otros sitios en San Andrés. Logré conocimiento en general sobre las marcas, incluso a nivel internacional. Dislicores me dio un desarrollo profesional y económico, también me permitió darle estabilidad y educación a mis hijos que ahora son profesionales”, destacó Germán.

“Es un hombre muy querido y transparente que siempre obra de buena fe, en lo personal me tendió la mano”, dijo Jorge Díaz, excompañero

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