Colombia cerró este viernes, 8 de mayo, con una noticia de esas que frenan en seco cualquier debate: falleció Germán Vargas Lleras. El hombre que por décadas movió los hilos del poder, el de la voz recia y el carácter de hierro, colgó las banderasa los 64 años. No es secreto para nadie que Germán era un “duro”, un político de la vieja escuela que no se guardaba nada y que, para bien o para mal, siempre le dio la cara al país con una disciplina que ya quisieran muchos.
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Desde las toldas de la oposición, la primera en alzar la voz con el corazón arrugado fue la senadora Paloma Valencia. “Un gladiador”, lo llamó, y no le faltó ni un pelito de razón. Para Paloma, la partida del jefe de Cambio Radical deja un “vacío enorme” en un momento donde la democracia colombiana parece andar en la cuerda floja. La congresista no solo destacó su talante de estadista, sino que envió un abrazo apretado a su hija Clemencia, a sus hermanos Enrique y José Antonio, y a toda esa familia que hoy llora a su guía, luego de que, según informó ‘Semana’: “el pasado lunes, 9 de marzo, ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo, en Bogotá”.