¿Cómo los atraparon?
Normalmente para este tipo de pruebas solo se permite el uso de lápiz y borrador, y se prohibe el uso de dispositivos móviles o electrónicos.
Para este año, además, se solicitó retirar anillos, aretes, piercings, cadenas y relojes, e incluso recogerse el cabello, de tal forma que quedaran visibles el cuello, la parte detrás de las orejas y el canal auditivo.
Según conoció Q’HUBO a través de una fuente anónima, algunos profesores lograron identificar comportamientos sospechosos que llevaron a una revisión más profunda. En otros casos, los mismos aspirantes habrían reportado ruidos extraños alrededor de sus puestos, lo que generó mayor vigilancia.
Cuando se detectó el patrón y el uso del mismo tipo de dispositivo, se notificó a todos los docentes y se realizó una revisión exhaustiva a cada aspirante. Fue allí cuando se confirmó que algunos portaban cables en el pecho o dispositivos en el canal auditivo:
¿Cuánto dinero pagaron por el examen?
Según manifestó la fuente a Q’HUBO, en el momento en que los profesionales eran descubiertos, algunos les contaban a los encargados que habrían pagado entre $ 50 y hasta $ 120 millones por este tipo de ayudas.
“A un profesor de un aula le dijeron $ 80 millones, otro habló de $ 50 y en un grupo donde atraparon a varios indicaron $ 120 millones”, afirmó la fuente.
Aunque se desconoce por qué varían los montos, se cree que podrían estar relacionados con el tipo de especialidad médica, especialmente aquellas de mayor demanda o valor.
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Cabe señalar que desde la U. de A. han asegurado que el examen no fue filtrado y el fraude sería directamente por medio de los métodos anteriormente mencionados.
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