Eso quedó evidenciado en las imágenes que divulgó el concejal de Medellín, Andrés Tobón, quien mostró las fotos de las páginas de ese libro del día de la parranda vallenata en el interior del penal de máxima seguridad.
Gracias a Dios los investigadores tienen el registro en video del ingreso del cantante Nelson Velásquez y de las más de 100 personas que ingresaron aquel día a la fiesta, pues las minutas no dan pista de esos ingresos.
¿Qué pasó ahí pues?
Para el concejal esto demuestra el caso de presunta corrupción que ahora es materia de investigación y por el cual fueron separados de sus cargos los funcionarios del Inpec que estuvieron allí en turno aquel día, quienes, según denunció el mismo Tobón, se habría cobrado hasta 1 millón de pesos por persona que ingresó al penal sin ningún control ni registro.
“Para que pueda entrar sin quedar registro, tendría, esto es lo que me denuncian, que pagarle un millón de pesos cada persona al funcionario que se encarga del ingreso en las puertas y que ni lo registran ni revisan qué traen ni les preguntan qué es eso, que pasen derecho”, precisó el concejal.
¿Y el traslado, qué?
La noche del lunes, en su consejo de ministros, el presidente Gustavo Petro, al parecer, quiso remediar o más bien echarle agüita a la calentura que hay con ese escándalo de la parranda vallenata con los cabecillas de la paz urbana y ordenó sacarlos de allí, para otra cárcel.
Y aunque la orden se dio, todavía no se conoce oficio del Inpec para dicho traslado. Se presume que serán trasladados hacia penales como La Picota o la Modelo, en Bogotá, pero lo que piden sectores de la oposición es que cada uno de los cabecillas regresen a las prisiones donde estaban recluidos antes de confinarlos en la cárcel de La Paz en Itagüí.
Nelson Velásquez se despachó por la fiesta
Después del escándalo del parrandón en la cárcel de La Paz, donde estuvieron de fiesta los cabecillas sentados en la mesa de la llamada paz urbana, el artista involucrado en este caso, Nelson Velásquez, publicó en sus redes sociales un comunicado en el que manifestó que “actuó de buena fe” y aseguró que en sus 35 años de vida artística ha actuado acorde a la ley.
“Mi participación en la presentación de la semana pasada obedeció exclusivamente al cumplimiento de un compromiso artístico previamente adquirido y gestionado por mi equipo de trabajo”, aseguró.
“La información que me fue suministrada en su momento indicaba que se trataba de un evento de carácter cultural, autorizado y enmarcado dentro de las condiciones habituales para este tipo de presentaciones”, añadió.
Reiteró el artista que “no tuve conocimiento previo ni participación alguna en hechos distintos a mi ejercicio profesional como artista. Quiero ser enfático en que mi rol se limitó exclusivamente a la ejecución de una presentación musical, sin intervención en la organización, logística o autorización del evento”.
Manifestó que está dispuesto a atender los requerimientos judiciales a los que haya lugar, para dar claridad a los hechos ocurridos el 8 de abril.
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