Aunque la adulta mayor fue auxiliada y trasladada de urgencia a un centro asistencial, las graves lesiones que sufrió terminaron cobrando su vida. Su fallecimiento fue confirmado un día después en la Clínica CES.
El segundo caso ocurrió en Manrique, específicamente, en la carrera 36A con la calle 75D del barrio El Raizal. A eso de las 7:38 de la noche del pasado sábado, 13 de junio, una moto atropelló a un hombre de 66 años, quien falleció en el lugar.
Pero esta no es una tragedia aislada. En lo que va de este año, varios adultos mayores han perdido la vida tras ser atropellados en las calles de la ciudad. Detrás de cada caso hay familias que quedaron con una silla vacía en la mesa y una despedida que nunca alcanzó a darse.
Aunque las circunstancias han sido diferentes, en muchos de los hechos las autoridades han encontrado factores que se repiten: peatones que cruzan sin mirar a ambos lados y conductores que andan a altas velocidades por vías donde un segundo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Las nuevas tragedias volvieron a prender las alarmas sobre la seguridad vial en la ciudad. La velocidad de algunas motos, la falta de precaución al volante y las dificultades que enfrentan muchos adultos mayores para cruzar avenidas congestionadas siguen siendo una preocupación constante.
Mientras tanto, familiares de las víctimas esperan respuestas. Las autoridades continúan recopilando pruebas y revisando lo ocurrido en ambos casos para establecer exactamente qué pasó y determinar si hubo responsabilidades en estas muertes.
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