Cuando Paolo Carrasquilla y Gabriel Gallo se hicieron amigos, encontraron que tenían en común mucho más que sus profesiones. Uno, arquitecto, y el otro, ingeniero civil, terminaron compartiendo el mismo grupo de amigos, y en cada paseo y encuentro, la música y la cultura eran el centro de todo.
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Por eso, de los lugares que visitaban en la ciudad, les quedó siempre el antojo de crear un espacio propio que reuniera música, teatro, cultura y arte, y concluyeron que un bar podría ayudarles a trazar el camino para incluir todo eso que les gustaba. Fue así como Paolo asumió el rol creativo y Gabriel el logístico, y empezaron echando números, rayando papeles y haciendo realidad el lugar que se soñaban, a su manera.
“El nombre de ‘Doña Ratona’ se le ocurrió a Paolo, y fue a partir de ahí que empezamos a camellar, hace más o menos tres años”, cuenta Gabriel, quien acompañó a su amigo y ahora socio a hacer cuentas, a buscar local y a hacer la proyección financiera de lo que querían, y que respondía a su cercanía por el mundo artístico de la ciudad y lo que ellos llaman con cariño “el nivel de bohemia de Medellín”.
“Queríamos también algo que nos ayudara a escapar un poco de nuestras propias profesiones; algo que se saliera de nuestra cotidianidad”, cuenta Paolo, y añade que ambos soñaban con un lugar en el que pasaran las cosas que habían disfrutado durante tanto tiempo. “Queríamos un lugar donde ocurrieran el arte, la cultura y la fiesta”, dice, y enfatiza que lo querían en el centro de Medellín.
El espacio que siempre se imaginaron fue moldeado por ellos a su gusto, cumpliendo cada cosa que habían tenido al principio en el papel. Tiene bar, que se ve desde la entrada, en el que ofrecen una carta variada, desde el café, los pasabocas y la comida para compartir, hasta la cerveza, los cócteles o los tragos más fuertes que acompañan la conversación.
En las paredes hay siempre una galería de arte, con pinturas o fotografías de artistas colombianos, un escenario en el que sucede el teatro, en el que suena la música y en el que, algunas veces, se proyectan películas; todo lo anterior desde una programación permanente que cuenta con una curaduría previa y pensada para quienes los visitan.
Las puertas se abrieron en septiembre del 2024 y desde entonces el trabajo compartido entre Paolo, Gabriel y otros dos socios no se ha detenido. “Ha sido duro, pero también divertido y gratificante en ciertos aspectos”, describe Paolo, pues, además de seguir ejerciendo sus profesiones y labores de antes, posicionar un espacio no es fácil. “Eso sí, hemos hecho cosas que nos han dado mucha felicidad; hemos pasado muy bueno”, agrega.
Llegar a ‘Doña Ratona Cabaret’, a una cuadra de la avenida Oriental subiendo por Maracaibo, es llegar a un entorno construido a punta de personas con energía chévere, como dicen Carrasquilla y Gallo. “Obviamente el Centro es el Centro, pero nos ha ido muy bien; ‘Doña Ratona’ es casa, es confianza; es cultura y es fiesta”, dice Paolo, y explica que le agregaron la palabra ‘cabaret’ porque es una palabra estigmatizada, pero que le da el aire de show, de espontaneidad y de magia.
Así es la programación
En ‘Doña Ratona’ descansan los domingos y los lunes, pero el resto de la semana hay un montón de actividades para participar, incluso desde la tarde. Los martes, por ejemplo, son martes de palabra, con tertulias, conversatorios, lecturas de poesía y hasta grabaciones de podcast.
Los miércoles, según la programación, hay música, cine o reproducción de vinilos, y los jueves, que buscan que sea el día de las artes escénicas, hay teatro, danza, cuentería. Los viernes tienen música y conciertos y el sábado es el día de la fiesta; aunque la determinación de la programación por días no es ninguna camisa de fuerza.
“Estamos tratando de institucionalizar varias cosas, como la tarde de juegos, que es un miércoles al mes”.
“Mi nombre es legión porque somos muchos”
Es la frase que está en el espejo del baño y que define lo que buscan del lugar: que el público que los visite siga creciendo y corriendo la voz. “Es un público de personas que no son del todo artistas, pero que están pendientes de qué hay por ahí de cultura para ir a consumirlo”, explica Carrasquilla.
“La gente tiene una imagen muy pragmática del centro, de logística, de venir a hacer vueltas. Queremos que conozcan esta otra parte; la de la bohemia”.
Llevan menos de dos años en el Centro, y ya han logrado mover el ecosistema con su programación nocturna, variada y atractiva. Su propósito es sumarle a lo anterior la dinamización de las tardes con encuentros y talleres, y continuar haciendo parte de l a lista de lugares que enriquecen el sector desde aquello que les gusta y a lo que siempre han apostado: el arte, la cultura y la bohemia.
Conozca la programación de ‘Doña Ratona Cabaret’ haciendo clic AQUÍ y agéndese con los suyos para conocer la cara más juguetona del Centro.
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