Hoy son cada vez más las parejas que se replantean la idea de tener hijos, mientras los perros y los gatos se ganan sin mucho esfuerzo un lugar central. Y no se debe a que haya aversión a los niños, o a que se busque reducir la población; hay diferentes factores que influyen, como la economía, los cambios en las dinámicas sociales y la incertidumbre ambiental.
Las mascotas, en ese sentido, no son miembros extra: se han ganado un lugar relevante como compañeros, parte esencial de la vida afectiva de las personas y significan una porción de diversión y cuidado que ayuda a las personas a aferrarse a la vida, pues fortalecen su salud mental.
67 % de los hogares colombianos tiene al menos una mascota; es decir que 4,4 millones de familias tienen un animal de compañía, según el Dane.
No es lo mismo una mascota que un hijo
Eso está clarísimo, pues, aunque existen guarderías para perros, a una mascota no hay que pagarle universidad... hasta ahora. A diferencia de generaciones anteriores, traer un hijo al mundo ya no corresponde un paso natural en la cadena de la vida: hoy es una decisión consciente que se evalúa con cuidado y tiene en cuenta el contexto global actual.
En Colombia, de las parejas registradas en el Dane en el 2022, el 17,5 % no tiene hijos, sea porque optaron no tenerlos, o porque han postergado la decisión teniendo en cuenta sus condiciones de vida actuales.
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