Después de meses de volver a la realidad, Viáfara conversó con el podcast ‘Chao con gol’ sobre su paso por las prisiones de Estados Unidos. En la entrevista relató situaciones complejas, cómo se mantuvo firme ante la adversidad y cómo es su nueva vida en libertad.
¿Cómo fue su vida en la cárcel?
El vallecaucano contó que estuvo en más de un centro de reclusión y en uno de ellos fue discriminado por su color de piel.
“Hubo una prisión en Wisconsin donde había mucho racismo, eran puros blancos, pero me tocó acomodarme. Allá paleé mucha nieve, era una prisión muy grande. Duré un año ahí. Y en verano, era limpiando la maleza, con ese calor; son experiencias”, dijo.
No se sintió solo
El exfutbolista explicó que conforme cumplía su condena, nunca llegó a sentirse solo, pues dice que las oraciones de su familia y de congregaciones lo protegieron durante su estancia. Además, conoció a “personas maravillosas” que lo apoyaron.
“Nunca me sentí solo. Donde yo estuve el diablo se paseaba día y noche, lo vi en todas las figuras y formas, lo miraba a diario, y comienzo a orar: Dios, ayúdame. Se siente el miedo, la presión...”, expresó.
Su momento más duro
Al inicio de su condena, el exintegrante de la Selección Colombia estuvo en una prisión privada de seguridad baja que ofrecía ciertas comodidades y donde convivía con otros latinos. Sin embargo, tras el cierre de ese centro, fue trasladado a una prisión federal con un nivel de seguridad mucho más alto.
“Llego a esta prisión y lo primero que preguntan es ¿tú qué, qué haces? Me meten en un grupo de colombianos... Me manda a una sección. Me toca pasar por esta sala donde todos te miran”, aseguró.
Relató que, por fortuna, recibió el apoyo de otro interno que lo protegió durante su estadía. En ese centro permaneció un año, en lo que describió como una experiencia de otro mundo.
“El diablo se paseaba día y noche. Había momentos en los que la mente se te iba, en los que pensabas que no ibas a salir de ahí. Fue una prueba muy dura, no solo física sino mental, porque uno está lejos de su familia, lejos de todo”, contó.
Su nueva vida
Tras recuperar su libertad, Viáfara intenta reconstruir su vida desde una perspectiva distinta, con el firme propósito de dejar atrás este complejo episodio. Para lograrlo, cuenta con el apoyo incondicional de su familia, especialmente el de sus dos hijos.
“No es fácil, ya llevo dos meses desde mi libertad, fue un proceso lento porque no es fácil darse al público porque uno viene con el chip, poco a poco, ha sido bueno y el apoyo y la aceptación de la gente, el apoyo de mi familia ha sido fundamental. Todavía me cuesta estar con tanta gente”, puntualizó.
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