La conexión especial que Santiago Navarro sentía con los perros lo llevó a convertirse en paseador mientras estudiaba mercadeo en la universidad, no solamente por amor a los animales, sino también para sostenerse.
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El camino, además de su sustento, le dio la respuesta a una pregunta que ni siquiera se había hecho, y terminó estudiando etología clínica, en donde aprendió cosas que comenzó a aplicar en su perra Jamaica y que hoy le ayudan a entender que el verdadero cambio no está en lo que hacen los animales, sino en lo que sienten.
Jamaica, la pastora australiana que lo acompaña, es su dupla de trabajo. “No es el típico perro sociable. No le gusta la gente, no es cariñosa con cualquiera. Hay que ganársela”, explica Santiago, y menciona que esas mismas características, lejos de ser un problema, son su mayor aprendizaje.
“Jamaica me enseñó que cada perro es un mundo distinto. Todo lo que hago, lo pruebo primero con ella”, cuenta, y describe que, durante los primeros meses, Jamaica tuvo problemas de agresividad que él pudo ayudarle a superar con trabajo y dedicación. Hoy es su compañera fiel e infaltable, su modelo y una pieza clave en su forma de enseñar.
5 errores que cometemos con los perros sin darnos cuenta
1. Autodenominarnos “dueños”: somos dueños de objetos, pero no de animales. Con ellos somos sus tutores, sus guías, su familia.
2. Creer que todos, por naturaleza, saben comportarse en el interior: a los perros hay que enseñarles dónde orinar y dónde no, qué pueden morder y qué no, por ejemplo. Su conducta puede corregirse.
3. Querer que el perro esté con nosotros todo el tiempo: así como los humanos, los perros necesitan momentos de soledad y es completamente normal que haya ratos en la jornada en los que prefieran estar separados de nosotros.
4. Creer que si el vecino tiene un labrador juicioso, el nuestro va a ser igual: por mencionar un ejemplo. Ningún perro es igual a otro, así pertenezcan a la misma raza. Entender que cada uno es un mundo es el primer paso para interpretar su conducta.
5. Impedir que olfatee durante los paseos: cada recorrido tiene varias etapas, y una de ellas es el olfateo. Es importante soltarlo en algún momento para que esté libre, y procurar que la traílla no sea tan corta que cohiba o incomode su paseo.
En el sur del Valle de Aburrá, Santiago le ayuda a entender mejor a su perro, contáctelo en el 301 549 8623.
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