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  • Estefanía Ochoa, más conocida como N8A, lleva más de 5 años tatuando. /FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ
    Estefanía Ochoa, más conocida como N8A, lleva más de 5 años tatuando. /FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ
  • Estefanía Ochoa Atehortúa utiliza el tatuaje como terapia para superar su enfermedad: lupus. /FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ
    Estefanía Ochoa Atehortúa utiliza el tatuaje como terapia para superar su enfermedad: lupus. /FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ

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Nia 8A, la calidosa del tatuaje en Medallo

Esta paisa lleva tatuando más de 5 años y en varias partes del mundo

26 de noviembre de 2023

Mi gente

Los tatuajes se han convertido en los últimos años en una de las formas más divertidas y creativas para expresar lo que sentimos o lo que nos gusta en nuestra piel. Pero, para Estefanía Ochoa Atehortúa va más allá de una simple decoración, para ella, el tatuaje se convirtió en su pasión y en su terapia.

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Esta diseñadora de modas antioqueña dejó a un lado las telas, los moldes y las tijeras, para dedicarse a darle amor a la gente y dejando sus diseños en su piel.

Estefanía Ochoa Atehortúa utiliza el tatuaje como terapia para superar su enfermedad: lupus. /FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ
Estefanía Ochoa Atehortúa utiliza el tatuaje como terapia para superar su enfermedad: lupus. /FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ
“Cuando estaba en la universidad, estudiando Diseño de Moda, me empecé a tatuar y yo siempre he sido como la oveja creativa de mi casa: la artista, me ha gustado mucho y he aprendido a dibujar y pintar empíricamente; entonces cuando me empecé a tatuar dije ‘a mí eso me gusta, realmente me gusta y disfruto mucho hacer esto, y que rico que las personas lleven un poquito de toda esa pasión mía en su piel’, y fue cuando decidí aprender y dedicarme a esto, le cogí amor al arte”, nos contó esta tatuadora de 30 años.

Sin embargo, este largo camino para ser Nia Ochoa, N8a o Nia 8a, como muchos la conocen en el mundo del tatuaje, no ha sido del todo color de rosas; mejor dicho, también ha tenido que luchar con sus propios demonios.

“Cuando se está empezando, generalmente uno dice ‘yo no sirvo para eso’, porque es un trabajo de mucha exigencia, disciplina y de muchísima constancia; entonces, por ejemplo, cuando estaba estudiando y trabajando, como no era tan constante, sí decía como ‘eso está feo’, ‘yo no le puedo hacer daño a la gente’ y ‘lo voy a dejar’; inclusive, fueron muchas las veces que vendí máquinas y donde pensé que las manos no me funcionaban, pero yo creo que el universo llega en un momento en que te muestra y te dice ‘sí, dale que sí, sí es lo tuyo’ y la gente empieza a apreciar tu trabajo y es ahí donde uno se queda”, afirmó.

Pero bueno, ese “amor al arte” como ella lo dice, le ha servido también de terapia para luchar su más dura batalla: saber vivir con lupus (esta enfermedad ocurre cuando el sistema inmunitario, que normalmente ayuda a proteger al cuerpo contra infecciones y enfermedades, ataca sus propios tejidos).

“Generalmente a mí el Lupus me ha atacado un montón de articulaciones y me ha dañado algunos dedos que no funcionan muy bien, pero yo encontré en el tatuaje una terapia. Por ejemplo, así estuviera muy inflamada, tuviera muchos dolores o recién hubiera salido de quimio y esos tratamientos fuertes, si ese día me toca tatuar, yo ese día no siento dolor, no me siento enferma”, expresó.

“Realmente tatuar es el que me ha levantado muchas veces cuando digo ‘no quiero más dolor’ y el tatuaje es como ‘sí, hoy nos vamos a levantar, podemos aguantar un poquito más’. Además, ver la expresión de la persona cuando ve el tatuaje terminado, porque es como que chimba que la gente lo lleva, lo luce con amor y se siente mejor persona con él”, agregó Nia.

De hecho, a pesar de ser esa ‘oveja artista’ de la familia Ochoa Atehortúa y dejar su carrera profesional a un lado, ha contado con el apoyo de sus padres, hermana y novio, quienes se han convertido en su ‘cuaderno de niña de 1.° de primaria’.

“Siempre he tenido de parte de mi mamá un apoyo incondicional, incluso mi papá, que ya no está. Él nunca fue partidario de los tatuajes, pero cuando yo empecé me decía ‘hija te quedaron muy lindos’, así estuvieran horribles. Y mi mamá, cuando estaba empezando, me dijo ‘a mí no me gustan los tatuajes, pero hazme esto para que practiques’. En ese momento tiene más de 15 tatuajes y está esperando que me quede tiempo para hacerle más”.

Y sí, fue su madre Maximiliana la que le permitió hacer su tatuaje más importante, el que más le ha marcado: el rostro de su hermana Laura o Mere, como la llama: “El que más me ha marcado ha sido tatuar el rostro de mi hermanita, porque hacer un rostro siempre me ha parecido súper difícil, porque usted lo tiene que ver e identificar a la persona. También porque tuvo un nivel sentimental gigantísimo, pues porque fue mi mamá la que quiso ese retrato en su piel. Entonces fue como sentir ese apoyo y esa confianza ciega de mi mamá; uff, ese día lloré porque yo dije ‘la rompí’”.

Nia, quien la rompe en Medallo con sus tatuajes y diseños, por estos días lo está haciendo en Barcelona, Copenhague y Alemania, mientras da ese tercer paso en los mil que le faltan para creerse el cuento de lo calidosa que es y verse como su hermana Mere la ve, como la “mejor artista en el mundo”.

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