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  • La Crespa, como es conocida Gloria, ha subido al nevado del Tolima, de Santa Isabel, del Ruiz y al Cerro San Nicolás, entre otros. /FOTO: CORTESÍA
    La Crespa, como es conocida Gloria, ha subido al nevado del Tolima, de Santa Isabel, del Ruiz y al Cerro San Nicolás, entre otros. /FOTO: CORTESÍA

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EN IMÁGENES: La Crespa corona cuanta montaña haya

Recientemente subió a la Sierra Nevada y va por nuevos retos a Perú.

27 de febrero de 2024

Mi gente

El hecho de haber nacido en inmediaciones del Alto de San Miguel, en Caldas, donde nace el río Medellín, “que era como el patio de la casa” para ella, despertó en Gloria Castaño Murillo un amor especial hacia la naturaleza.

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A sus 33 años este se ve reflejado en muchos aspectos: “Desde muy pequeña ha existido una cercanía con el medio ambiente, primero con el cuidado a la naturaleza y luego con el montañismo comenzó un interés de conocer y de ver desde las alturas”.

Cuando cumplió los 18 empezó a subir montañas, pero por estudio y trabajo tuvo que hacer un receso y retomó hace alrededor de 4 años. Se graduó como auxiliar contable y ejerce esta profesión, pero de forma alternada con lo que tanto la apasiona, pues reconoce que le cuesta estar metida entre cuatro paredes.

“Mi vida está marcada por la resiliencia, soy una familia estrato 1, con pocas probabilidades de estudiar, pero cuando me di cuenta que existían otros nevados, diferentes al del Ruiz, me dije, los tengo que conocer”, agregó.

Su más reciente aventura la protagonizó en la Sierra Nevada de Santa Marta, “específicamente en el pico Simmonds o Serankua, como es llamado por la comunidad indígena. Este pico se eleva a 5630 msnm. Se dice que en esta montaña, menos de 10 mujeres han logrado la cumbre, y casi todas son extranjeras”, indicó La Crespa, como también es conocida.

Ella lo hizo en compañía de los bogotanos Óscar Aragón y Diana Florián, la caleña Ingrid Henao y el suizo Sebastien Wermuth.

12 días tardó esta aventura, en la que recorrió alrededor de 100 km. Cada amanecer dejó mil cosas por contar y ni qué decir el ascenso a la cumbre.

“Es un lugar muy mágico, subes una cota y ves el pico de un nevado, ves el mar, La Guajira, bajas y te encuentras con caños de roca, lagunas, frailejones arbóreos endémicos, y los cóndores, que para uno es una buena señal”, dijo.

Nuevos retos

Ahora pretende ir a mitad de año a la Cordillera Blanca en Perú, en el Parque Nacional Natural Huascarán, pero para hacerlo antes debe conseguir un patrocinio económico o de empresas del área, pues en Santa Marta invirtió todos sus ahorros.

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