Flamingo más que un almacén, es la marca que durante 76 años ha facilitado el acceso al crédito para la gente que más lo necesita. Sin embargo, como en toda relación de años, no se libra de las dificultades. Carlos Mario Díez, presidente de la compañía, lo cuenta: “En el afán por modernizarnos y crecer rápido, la marca se alejó de su esencia principal: la cercanía con el cliente”.
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Este reconocimiento es el punto de partida para encontrar de nuevo su toque e invitar a sus clientes a volver a creer, volver a encontrar y volver a confiar. Factores externos como la pandemia y el impacto económico en el crédito – el corazón de Flamingo – generaron ciertas dificultades que resultaron en el distanciamiento con sus clientes. La gente sintió la baja atención en la personalizada, notó la falta de marcas favoritas y encontró algunos inconvenientes a la hora de efectuar los pagos. Hoy, la marca se concentra en recuperar el camino.
Esta empresa, que ha sido el aliado de miles de personas al darles la oportunidad de obtener su primera nevera, lavadora, estrén o moto, envía un mensaje sin tapujos: “Un día nosotros confiamos en ustedes y queremos seguirlo haciendo, pero necesitamos que vuelvan a confiar en nosotros”.
+ 800 personas emplea Flamingo a nivel nacional.
Escuchar: el motor del reencuentro
Con 9 grandes sedes y 18 tiendas “Flamingo Amigo” en el país, la empresa sacó el tiempo para escuchar las quejas y necesidades de su público fiel. Y con esta información volvió a encontrar el rumbo. Las transformaciones que han hecho cumplen el objetivo de recuperar su rol social: ayudar a alcanzar sueños a partir de dos puntos importantes: la buena atención y la facilidad.
“Creemos en las segundas oportunidades. Volver a enamorarse de Flamingo es recordar que juntos hemos sido cómplices de tantas historias, de tantas primeras veces”. Carlos Mario Díez, presidente del Grupo Flamingo
Cambios para enamorarse de nuevo
El plan de reconquista de Flamingo es concreto y pensado en la comodidad de la gente. Dele el chance a la marca y encuentre:
· Asesoría personalizada: más asesores en la tienda, todos capacitados para brindar una atención amigable y detallada, priorizando la necesidad de su compra.
· Marcas favoritas: vuelven las marcas que tanto pedían, como Patprimo, Koaj y Bata, además de nuevas opciones para el público joven.
· Crédito a la mano: mantienen su liderazgo en crédito fácil, pero con procesos más ágiles. Un detalle de fina coquetería es la Tarjeta Mefía que, no solo permite la compra en la tienda, sino que se extiende a establecimientos aliados.
· Opciones de pago flexibles: ampliación de medios de pago para que las transacciones sean cómodas, fáciles y prácticas.
La relación construida por años es el motor de esta renovación. En esta temporada de fin de año, el almacén extiende una invitación: revivir la costumbre de recorrer sus corredores surtidos de tecnología, moda, juguetes y artículos para el hogar. Es la oportunidad de volver a enamorarse de la marca que ha sido cómplice de historias cargadas de “primeras veces”.
Volver a Flamingo es regresar a un lugar que conoce a sus clientes y que hoy está listo para recibirlo con la calidez de siempre, pero con la promesa de una experiencia mejor.