A Sandra Milena Calderón le dieron este viernes 8 de mayo el mejor regalo de Día de las Madres que le han podido brindar en años. Su hijo, Juan José Calderón Mejía, quien por estos días presta el servicio militar, pasará con ella todo el fin de semana, luego de casi medio año sin verla.
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La Gobernación de Antioquia preparó la sorpresa y Q’HUBO vivió de cerca ese emotivo reencuentro entre ellos, así que si quiere conocer los detalles siéntese y nos lee sin prisa, que la historia está de película.
Alrededor de las 8:00 a.m. arribó el joven de 18 años al sector de Laureles donde estaba previsto el encuentro, pues por allí cerca trabaja su madre. Lo hizo en un vehículo que la Gobernación había facilitado para tal efecto.
Juan José llegó al lugar mucho antes de la cita que estaba pactada para las 8:30 a.m.. Lucía su traje militar impecable y en sus manos cargaba un hermoso ramo de flores. Sus nervios eran evidentes y no los negó cuando le preguntamos al respecto. Nos contó que hace varios días empezaron a preguntarle en la base varios datos personales, lo que lo puso cabezón.
Luego le revelaron cuál era la idea y como era de esperarse quedó saltando en una pata. “Me siento de la p*** madre, estoy ansioso, feliz, son emociones muy raras las que siento ahora”, contó varios minutos antes del encuentro. Anticipó que su madre, al verlo, iba a tener una de estas reacciones: “simple, saltando a mis brazos sorprendida o con un abrazo fuerte”.
“Es una felicidad estar durante tantos días en mi casa y no tener que despertarme a la mitad de la noche para ser centinela”. Juan José Calderón, integrante Fuerza Pública.
Reveló que siempre se ha inclinado por cursar una carrera militar y que se quiere ir a la Escuela de Oficiales, a Bogotá, para empezarla: “Algo he investigado, se necesitan 235 en los Icfes y yo saqué 250, entonces me da”.
Era una sorpresa
Entre tanto, su madre avanzaba en sus tareas del día en la empresa donde labora en oficios varios.
Mientras pasaban los minutos se tomó una selfie para el recuerdo, sentado en la silla del copiloto. El conductor, que no quería quedar en las fotos, ya se había bajado. Me ofrezco a tomarle una fotografía, pues estoy afuera del vehículo y tengo un mejor panorama y él acepta, al paso que alaba la toma con cortesía.
El encuentro en inicio no fue directo con su madre, previamente el propio gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, acudió a la reunión con Sandra, supuestamente con la idea de entregarle una carta de su hijo, quien no iba a poder pasar esta fecha con ella.
“Me parece muy bonito que tengan este detalle. Qué sorpresa para una mamá; su hijo que está arriesgando la vida por todos”, dijo Olga Yepes, transeúnte.
El operativo policial que implicó el arribo de Rendón llamó la atención de Olga Pérez, una transeúnte que iba camino al camello y se sorprendió de ver a tanto uniformado. Se acercó a uno de ellos e indagó, pero al no recibir detalles se quedó en el sector hasta que los consiguió. Más de media hora esperó con la intención de saludar al mandatario regional, que por su agenda llegó varios minutos después de lo previsto.
Una cita importante
Tras bajar del carro y saludar a la curiosa ciudadana, Rendón se quitó el buzo y pidió una soda. “Está barato todo esto aquí”, dijo, al paso que volteó para recibir a Sandra.
“Gracias por aceptar la invitación”, indicó el gobernador; “gracias a usted”, respondió ella, quien acto seguido le contó un poco de su historia de vida.
5 meses y varios días llevaban sin verse Juan José y su madre. 18 años tiene Juan José, quien por estos días cumple con el servicio militar. 3 días le dieron al joven para compartir con toda su familia.
“Ya llevamos tres años aquí, mi hijo se destaca por su buen comportamiento en la casa”, relató ella, al paso que Andrés Julián le recomendó que jamás deje de orar por el joven y aprovechó para compartirle una carta que él le había enviado.
Con señales de nerviosismo la leyó y la agradeció. Luego, el gobernador le preguntó si no se hacían videollamadas, ella le confesó que a Juan José le gustaban poco, pero él cogió el celular para contactar al soldado por este medio.
Emotivo encuentro
El joven, que aguardaba una cuadra abajo, se bajó del carro y se paró frente a un árbol para despistar durante la comunicación. “Hola amor, cómo estás mi vida, acá está la mamá más orgullosa del mundo, usted donde está, cómo te está yendo, ya desayunó...”, preguntaba Sandra apurada a través del móvil.
“Gracias amor por ser como eres, te amo, te amo”, subrayó antes de colgar. Un par de minutos después llegó Juan José por detrás preguntando: “Se les ofrece algo más”. Él quería hacerse pasar por un mesero del lugar, pero evidentemente su madre no cayó, de una le reconoció su voz y volteó para darle un fuerte abrazo, que se prolongó un rato.
“Fue una sorpresa hermosa, de todo pensé menos que me lo iba a encontrar este finde, estoy feliz de tener a mi hijo aquí al lado”, dijo Sandra Calderón, mamá de Juan José.
Lágrimas rodaron por las mejillas de Sandra, tras soltarse un instante de nuevo se abrazaron. El joven la alzaba, como muestra de su emoción, mientras que ella pareció olvidar que tenía al lado a la primera autoridad del departamento, pues en ese momento solo importaba su hijo, a quien no dudó en enfatizarle que este era “el mejor regalo de Día de Madres”. “Vio y usted que dice que no le he dado buenos regalos esta fecha”, bromeó él.
¿Qué pasó después? Faltaba una sorpresa
Rendón se marchó luego de despedirse de algunos curiosos y de Olga, la transeúnte que llegó tarde a su trabajo con tal de cogerse el chisme completo. Entre tanto, Juan José y Sandra no la creían: se abrazaban, dialogaban, se tomaban selfis.
Para completar la sorpresa, cuando ella ya se disponía a retornar a camellar, su jefe, Nidia Ledesma, de Agroinsumos Horizontes, le dijo que tenía el día libre para que se fuera a casa a seguir disfrutando de su hijo, al que le dieron tres días, también para aprovecharlos en compañía de su tía Mónica y la abuela Gloria, quien es su adoración. “Hoy soy la mamá más feliz del mundo, no puedo de tanta felicidad”, concluyó Sandra, con un suspiro profundo.
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