“La Policía debe comprar fusiles hechos en Colombia, pistolas hechas en Colombia; no puede haber una discrepancia: que mientras una fuerza hace un esfuerzo, la otra importe”, dijo el mandatario y advirtió que los intermediarios en la importación de armas pueden convertirse en “fogoneros de violencia” al priorizar la ampliación de sus mercados sobre la paz del país.
Subrayó, además, que desarrollar la industria militar no tiene que ver solamente con la defensa, sino que se convierte en la base para una industrialización profunda que podría generar empleo digno en regiones como Soacha.
El desarrollo de esta arma tomó cinco años y comenzó en 2020, cuando especialistas del Ejército, la Armada, la Fuerza Aeroespacial y la Policía establecieron las necesidades operativas que debía cumplir.
A partir de ahí, Indumil avanzó en distintas fases: primero trabajó en el diseño conceptual en 2021; luego produjo prototipos en resina y metal en 2022; en 2023 integró piezas mecanizadas y componentes elaborados con impresión 3D; y en 2024 dio el paso hacia la fabricación industrial mediante moldes para polímeros. Finalmente, en 2025, el arma fue sometida a nuevas pruebas y validaciones junto a las fuerzas militares y la Policía.
El presidente, además, destacó la naturaleza analógica del nuevo fusil Jaguar como una ventaja estratégica y dijo que “lo único que puede sobrevivir a un apagón de software son las armas analógicas y de eso hay que aprender”, en referencia a la vulnerabilidad que representa la dependencia de tecnologías extranjeras y software en el mundo actual.
Durante la presentación, el presidente comparó el potencial industrial de Colombia con el de otros países como Japón y Alemania. Además, consideró que las Fuerzas Militares deben estar a la vanguardia de la transformación productiva pues, según dijo, poder industrializarnos “es necesario si queremos un país rico, y con una riqueza distribuida”, concluyó.
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