El pasado viernes, 16 de enero, comenzó a circular en redes sociales el video de una mujer en Bogotá que se dirige a un repartidor con palabras despectivas y clasistas. En el clip, al que aparentemente le falta contexto, se ve a una clienta grabando al domiciliario mientras le lanza frases como “lárguese de aquí”, “por eso es que se demoran las pizzas” y “usted ni siquiera es de este barrio”.
Lea también: La razón por la que los buñuelos en Medellín ‘se encogieron’.
Aunque el origen del altercado no está muy claro, todo parece indicar que la mujer se alteró porque el repartidor la llamó por su nombre de pila, sin el apelativo de “señora” y prefirió quedarse discutiendo y grabando al trabajador, en lugar de regresar a su casa a disfrutar del pedido.
No contenta con los comentarios despectivos y las palabras soeces, la mujer, de quien se sabe que su nombre es Liliana, patea la motocicleta del repartidor, acción que contribuye a las reacciones en redes sociales: “No necesitamos saber el otro pedazo del video para confirmar que es una arribista”; “gracias por evidenciar esta dizque ‘gente de bien’, que disfruta humillando y agrediendo a los más humildes”; “Me encantó que la persona agredida la llamara por su nombre”; “La estrato 6 que vive de recuerdos”.
Adicional, un usuario de la plataforma X, como respuesta a uno de los videos difundidos, creó su propio hilo de conversación y en varios trinos comentó que la persona que aparece en el video es familiar suya. También dijo que presuntamente ha estafado a varias personas a lo largo de su vida con un local de alquiler de vestidos de novia y habría incumplido algunos pagos, dejando a varios codeudores con pendientes.
El video, que ya se hizo viral, pone sobre la mesa nuevamente el tema de conversación: ¿se nos olvidó ponernos en los zapatos del otro, o el cliente siempre tiene la razón, así sea a punta de gritos? Visite nuestras redes sociales y cuéntenos qué piensa.
Encuentre más contenido de interés en nuestra sección de Actualidad.