Desde que existen las redes sociales, cada usuario ha sabido darles el propósito que más le convenga. Por eso, además de ver y compartir información con otros, cada persona educa su algoritmo de tal forma que el contenido de la navegación resulte de su interés, y, por lo mismo, el consumo de videos se convierta en una actividad tan adictiva.
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Para los jóvenes usuarios de Tiktok es fácil encontrar contenido de animales, de caídas graciosas y de sus personajes favoritos; y hoy en día, en Europa y Estados Unidos, es aún más fácil entrar en contacto con contenidos sobre drogas.
Basta con incluir en el campo de búsqueda el numeral ‘pingtok’ para que aparezcan videos de adolescentes bajo sus efectos, en los que, además, pueden acceder a algunas comunidades externas en donde fácilmente terminan realizando transacciones relacionadas con el consumo.
Aún cuando la plataforma bloquea los términos, muchos usuarios encuentran la manera de burlar las normas de la comunidad; por eso, eliminando la letra g del numeral, y mediante el uso de palabras clave, emoticones y lenguaje cifrado, evidencian los efectos de la droga sin mostrarla directamente.
Como un mercado informal de drogas, muchos usuarios menores de edad encuentran la manera de adquirirlas sin moverse de su casa; basta con un comentario o un mensaje directo, y posteriormente la entrada a grupos de WhatsApp y Telegram creados con fines transaccionales.
¿Cómo evitarlo?
La facilidad de algunos usuarios para burlar las normas de las redes sociales permite que sigan compartiendo contenido relacionado con el consumo de drogas sin que haya una consecuencia directa.
En el caso de Tiktok, que rastrea este tipo de contenidos y aplica controles para evitar que sean compartidos, la plataforma advierte a los padres de familia la necesidad de prestar atención a cualquier cambio de comportamiento de los menores de edad en casa, pues, el aislamiento y la exposición a este tipo de contenidos aumenta el riesgo de consumo, y la prohibición de redes sociales parece un camino más difícil.
Recientemente en Australia entró en vigor la ley denominada Proyecto de Ley de Enmienda de Seguridad en Línea (Edad Mínima para Redes Sociales) que introducía una edad mínima obligatoria de 16 años para estar ciertas plataformas, lo que dio como resultado el cierre de más de medio millón de medio millón de cuentas, y que abrió el debate: ¿desde qué edad deberían tener actividad digital los menores de edad?
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