Una delicada situación de salud pública están enfrentando los habitantes de San Gil, en Santander, y todo por cuenta de un brote de gastroenteritis.
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Según lo que informaron medios locales, hasta la noche del jueves, 14 de diciembre, iban mil casos de personas que llegaron al hospital del municipio con la misma sintomatología.
Tuvieron que activar un Plan Hospitalario de Emergencias y Desastres para lograr darle atención a todos los pacientes en medio de esta contingencia, puesto que el servicio de urgencias está en colapso.
Pero lo más delicado, según han informado las autoridades locales, es que la mayoría de afectados son niños y mujeres embarazadas.
Aunque aún se están haciendo las respectivas averiguaciones para dar con el origen de esta situación, todo parece indicar que hay un problema relacionado con el suministro de agua.
Andrés Fandiño, un líder de San Gil, indicó lo siguiente en Colprensa: “lo que hemos podido conocer es que durante más de cinco días se dejó de tratar el agua en el municipio a causa de un daño en el software que genera el proceso de clarificación del agua”.
Y es una situación muy delicada porque la denuncia que están haciendo es que el suministro vital que llegó a las casas pudo haber estado contaminado de heces y otros residuos.
Hasta el momento, la empresa involucrada (Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de San Gil) no se ha pronunciado sobre el tema.