Aunque no están claras las circunstancias en las que ocurrió su desaparición, lo cierto es que su cadáver fue localizado sobre las 8:08 a.m., cuando un habitante de calle caminaba por el lugar y se percató de su presencia y dio aviso a la Policía.
Durante la inspección judicial, en la carrera 62 con calle 92, los investigadores judiciales de la Sijín establecieron que se trataba de un hombre de entre 30 y 35 años que había sido asesinado con arma blanca y golpes en la cabeza.
“El caso se conoció a través de una llamada a la línea de emergencias 123. Los hechos y responsables son materia de investigación por parte de las autoridades”, dijo entonces el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc) de la Alcaldía de Medellín.
Según medios del Urabá antioqueño, la identificación de este hombre, que no fue posible en el lugar del hallazgo ya que no portaba documentos, se logró por unos tatuajes que tenía en su cuerpo. Uno de ellos, en el pecho, decía Nilda, mientras que otro, con forma de un ojo de gran dimensión, estaba en su brazo izquierdo.
Apoyados con cámaras de seguridad del sector y testigos, las autoridades buscan esclarecer lo ocurrido y dar con el paradero de los presuntos responsables.
Se espera que el cuerpo sea llevado a Urabá, donde serían sus honras fúnebres.
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