La creación de contenido para adultos sería una alternativa a la que algunas recurren para costearse sus necesidades dentro del centro penitenciario. FOTO: COLPRENSA
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2026-05-10 13:30:19
“Muestro mi cuerpo y me pagan”: en El Buen Pastor tendría estudio webcam montado
Una investigación del programa ‘Testigo directo’ sacó a relucir algunos detalles del funcionamiento de las cárceles en Colombia: “A todo le ponen tarifa”.
Entre las series de televisión ambientadas en cárceles, ‘El barro’ es una de ellas: es latinoamericana, intenta aterrizar la idea de cómo es una cárcel de mujeres en nuestras latitudes y cuenta entre su nómina con actrices como la argentina Lorena Vega y la colombiana Carolina Ramírez.
Además de centrarse en las historias de vida de cada reclusa, uno de los detalles que más llama la atención de ‘El barro’ es el entramado económico de uno de los pabellones, en donde las internas tienen una estructura empresarial organizada alrededor de la prostitución y el modelaje webcam. Todo es muy ficticio e increíble, pensaría el televidente, hasta que le cuentan que en una cárcel de Bogotá, precisamente El Buen Pastor, estaría sucediendo algo similar.
Una investigación realizada por el programa ‘Testigo directo’ lo contó, y terminó revelando que en dicho centro penitenciario funciona un presunto estudio similar, como una solución económica a las cosas de las que carecen como internas. Debido a los largos lapsos para recibir elementos básicos como kits de aseo, algunas de ellas recurren al contenido para adultos.
¿Cómo funciona?
En conversación con algunas reclusas de la cárcel El Buen Pastor, ‘Testigo directo’ encontró que todo el trabajo sucede dentro de las celdas.
Una de las reclusas, con su identidad protegida, contó que lo hacen como una forma de sostenerse dentro del establecimiento: “Hay uno, dos o tres webcams en las celdas”, explicó y dijo que algunas lo hacen para recibir retribución económica que le envían a sus familias o a cambio de lo que allí se conoce como “la encomienda”. Es decir, los productos permitidos de aseo a los que cada una tiene derecho.
De acuerdo con el testimonio de la mujer, muchas mujeres, al no recibir visitas de sus familiares, pueden pasar hasta 3 meses sin recibir su encomienda y por eso, para tener productos básicos de aseo, recurren por turnos a los estudios webcam de sus pabellones. “Voy, muestro mi cuerpo, y me pagan”, dijo.
Durante este capítulo de ‘Testigo directo’, el programa se enfocó en internos conocidos como ‘plumas’, quienes tienen ciertos rangos y poderes dentro de cada cárcel de acuerdo con su capacidad de liderazgo o el poder que conserven aún con el mundo exterior y las posibilidades de ingresar elementos al plantel.
Los ‘plumas’, que son los jefes de los patios, estarían recibiendo dinero a cambio de múltiples servicios, como el acceso a ciertas comodidades dentro de la prisión o la mejora de algunos elementos y beneficios.
Si bien a las internas contactadas por ‘Testigo directo’ no les consta, presumen que cierto porcentaje del trabajo que realizan como webcams iría a los bolsillos de estos líderes, a cambio del silencio y de seguir manteniendo el orden que establecieron dentro de cada patio.
“A todo le ponen tarifa”, dijo Germán Ricaurte, coronel y exdirector de prisiones como Cómbita y La Picota, y agregó que dichos plumas ganan muchas veces más que el mismo director del centro penitenciario. “Una cama puede valer 2.000.000; si quiere tener un trato especial, comida especial (...) vale más que una universidad privada en pregrado”, dijo.
Parece ser que la existencia de estudios webcam es solamente un detalle minúsculo alrededor del funcionamiento interno de cada centro penitenciario y que el poder ejercido por ciertos líderes revela, más que redes económicas paralelas, condiciones de vulnerabilidad y abuso de poder, incluso en elementos básicos de higiene, como las conocidas “encomiendas”.
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