Aunque no se reportaron personas heridas, el hecho llamó la atención porque no es la primera vez que el altar termina envuelto en llamas, no precisamente por las veladoras, sino por la irresponsabilidad de algunas personas que dejan fuego encendido sin ningún control.
Y es que, aunque por ahí hay un dicho que dice “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”, la buena intención de los feligreses, que día a día encienden veladoras para orar, agradecer o pedir, se ha vuelto un dolor de cabeza para las autoridades de emergencia, que ya están que ponen una manguera al lado por si acaso.
Lo preocupante es que, en los últimos cinco años, ya se han reportado más de diez incendios, pues la gran cantidad de velas y velones mal puestos convierten el lugar en el escenario perfecto para que se presenten este tipo de emergencias.
”No aprende que uno va, lleva su veladora, la enciende un rato, la apaga y se la lleva para la casa”, “Eso se prende cada dos meses”, “El diablo haciendo fiesta” y “Deberían controlar eso ahí”, fueron algunos de los comentarios de los internautas.
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