El 14 de agosto de 2023, Camilo Múnera Osorio y dos hombres que lo acompañaban, solicitó un servicio de transporte desde Laureles hasta San Cristóbal, al occidente de Medellín. Óscar Darío Posso Graciano, el conductor, aceptó la carrera sin saber que sería un viaje sin regreso.
Antecedente: A la cárcel por crimen de conductor de plataforma
El conductor, un hombre de 49 años de edad, transitaba cerca al lugar en el que se encontraban Camilo Múnera Osorio y sus dos acompañantes; Brayan Estiven Zapata Goez y Kevin Yovany Mosquera, quienes abordaron su vehículo.
Cuando estaban por llegar a su destino, Múnera y sus dos acompañantes obligaron al conductor a pasarse al asiento de atrás, en donde lo amarraron de pies y manos.
Luego lo llevaron a una zona despoblada del sector Las Hamacas y lo atacaron brutalmente “con un objeto contundente” hasta causarle la muerte, según la narración de Yiri Milena Amado, quien para entonces (2023) era directora seccional de la Fiscalía en Medellín.
Su cuerpo fue arrojado a una quebrada y los agresores, con el vehículo y las pertenencias de la víctima, huyeron del lugar, según lo revelado por la Fiscalía este domingo, 5 de abril.
Por lo sucedido, Camilo Múnera Osorio fue condenado por homicidio agravado y un juez de la República le otorgó 37 años y 5 meses de prisión, que deberá pagar en caso de que no se apele ante otro juzgado.
Cabe mencionar que Múnera Osorio ya había sido sentenciado a 7 años y 5 meses por hurto calificado y agravado en un preacuerdo con la Fiscalía, pero el juez no aceptó y le impuso la pena que hoy enfrenta.
Por otro lado, a Brayan Estíven Zapata le imputaron los mismos cargos que Múnera Osorio, él no los aceptó, pero aún así fue condenado a 18 años de cárcel por estos hechos.
En febrero del 2025, Kevin Yovany Mosquera aceptó cargos por homicidio y hurto calificado, y fue condenado a 23 años de prisión.
Óscar Darío Posso Graciano, oriundo de Turbo, Urabá antioqueño, había sido reportado por su familia como desaparecido, llevaba algunos meses trabajando como conductor de la aplicación y había perdido sus papeles, lo que para entonces retrasó su identificación.
Su vehículo, un Mazda avaluado en 28 millones de pesos, fue robado por sus agresores con el propósito de entregarlo a estructuras criminales, para venderlo en el mercado negro.
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