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  • La mayoría de labores de Claudia son el computador, pero cuando debe acelerar un pedido ella misma va y lo despacha. FOTOS: JAIDER ESCOBAR
    La mayoría de labores de Claudia son el computador, pero cuando debe acelerar un pedido ella misma va y lo despacha. FOTOS: JAIDER ESCOBAR
  • FOTOS: JAIDER ESCOBAR
    FOTOS: JAIDER ESCOBAR

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Claudia, la tesa que hizo escuela en su empresa y ya lleva 21 años en Disantioquia

Claudia Mejía Gutiérrez completó 21 años en Disantioquia, empresa que le ayudó acrecer y que la acompañó en las buenas y las malas.

hace 9 horas

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Claudia Mejía Gutiérrez es una camelladora de raca mandaca que sacó adelante a sus hijos a pulso.

Su vida laboral ha girado en torno a Disantioquia, organización en la que completó 21 años y que la ha acompañado en varios momentos trascendentales de su vida.

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Previo a llegar a esta compañía trabajó en un restaurante, en el que hacía las veces de secretaria y también era la responsable de las compras, función que le llevó a conocer varios vendedores que hacían parte de la compañía John Restrepo, que le abrió las puertas cuando se le acabó ese camello.

“Alicia, una vendedora, me trajo la hoja de vida y como al mes me llamaron a entrevista, eso fue de una que me contrataron como auxiliar de impuestos”, recordó.

Su responsabilidad, disciplina y organización fueron bien valoradas por la compañía, en la que no tardó en empezar a crecer. Tan pronto se fue la recepcionista la pusieron en ese puesto.

Ese fue su primer ascenso, pero después llegaron otros más: “Había dos categorías de vendedores, Junior y Senior. Cuando se fue la secretaria de Junior estuve ahí un tiempo y luego se marchó la de Senior y también me ubicaron ahí varios años”.

Luego resultó una vacante como analista comercial y sus superiores le propusieron que si quería y aceptó. Como la compañía la liquidaron se quedó sin camello, lo que la motivó a buscar otros aires.

FOTOS: JAIDER ESCOBAR
FOTOS: JAIDER ESCOBAR

“Me estuve 3 años por fuera de la organización, tuve un minimercado en la urbanización; me fue bien porque era en plena pandemia, pero es duro ser administrador, jefe y contratar. Era muy esclavizante y trabajaba de domingo a domingo, por eso decidí que no quería seguir en eso”.

En esas se dio cuenta que en Disantioquia, compañía que también fundó John Restrepo, había una vacante y no dudó en volver, pues siente que esta empresa ha sido una familia y parte fundamental para su desarrollo.

Le agradece a don John y a don Álvaro, los dueños, por abrirle las puertas durante dos décadas en esta organización, la cual fue clave para salir adelante en compañía de su familia.

A sus 53 años espera con ilusión la jubilación para dedicarse a sus hijos: Maira y Sebastián, y a su nieta, Luciana, de 11 años.

Lo que más agradece

Le agradece a la empresa porque le permitió sacar adelante a su familia:

“Tenía 2 hijos muy pequeños y un papá ausente, además tenía a cargo a mi mamá. La compañía me dio la estabilidad para crecer como persona y como profesional, con mis ascensos. También me permitió madurar y conocer gente increíble, como Alexandra del Río, que es casi mi hermana”.

Accede a más información visitando nuestra sección de Mi Gente.

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