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  • Aberrante caso de maltrato animal. FOTO: ÁREA METROPOLITANA DEL VALLE DE ABURRÁ
    Aberrante caso de maltrato animal. FOTO: ÁREA METROPOLITANA DEL VALLE DE ABURRÁ

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Dos monos fueron rescatados: les arrancaron los dientes, perforaron sus orejas y les daban cerveza

Un indignante caso de maltrato animal fue reportado por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá: dos monos cariblancos fueron rescatados del tráfico ilegal. Uno no tenía dientes, estaba herido y desnutrido, a la otra la trataban como muñeca y hasta la ponían aretas.

hace 3 horas

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Dos monos cariblancos fueron rescatados en condiciones que evidencian una crueldad humana difícil de dimensionar: sin dientes, con las orejas perforadas, usando pañal, llenos de heridas y en un estado alarmante de desnutrición.

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En una caso que arruga el corazón hasta del más fuerte, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá reveló imágenes que duelen, que indignan y que vuelven a poner sobre la mesa la brutal realidad del tráfico ilegal de fauna silvestre.

Ambos animales ingresaron al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR), donde el personal tuvo que enfrentar una escena tan absurda como triste. El primer caso corresponde a un macho joven, rescatado de manos de un ciudadano que, sin ninguna consideración, le estaba dando cerveza.

El mono llegó con los dientes arrancados para evitar que mordiera, completamente desnutrido y con lesiones en gran parte de su cuerpo. La mutilación le causó una gingivitis severa que le impedía alimentarse con normalidad, condenándolo a una vida de dolor y sufrimiento.

El segundo caso fue igual de desgarrador. Se trataba de una cría hembra que permaneció dos meses en cautiverio, tiempo suficiente para dejarle marcas que la acompañarán de por vida. No fue tratada como un animal silvestre, sino como un juguete.

Le ponían pañal, le pintaban las uñas con esmalte y, en un acto extremo de humanización forzada, le perforaron las orejas para ponerle aretes. La mona presentaba heridas causadas por el uso prolongado del pañal y evidentes signos de estrés asociados a la manipulación constante.

Ambos casos revelan la crudeza del maltrato que se esconde detrás del tráfico ilegal de fauna silvestre. Y lo más alarmante es que no son hechos aislados.

“Recibir 52 monos cariblancos desde 2024 en un territorio donde esta especie no existe de manera natural es una señal clara de la magnitud del tráfico ilegal”, advirtió Alejandro Vásquez Campuzano, subdirector ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

Desde la entidad reiteraron el llamado a la ciudadanía para denunciar este tipo de delitos y no mirar hacia otro lado:

“El cautiverio no solo rompe cuerpos, también rompe instintos y el equilibrio natural. No normalicemos lo inaceptable. La fauna silvestre no es mascota y el tráfico ilegal deja marcas que no siempre se ven”.

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