El robo lo llevaron a cabo gracias a una mujer que se hizo pasar por cliente para que le abrieran la puerta reforzada del establecimiento.
Una vez abierta, tres hombres ingresaron, amenazaron a los propietarios y hurtaron varias joyas como cadenas, manillas y anillos de oro, los cuales, según la Fiscalía fueron tasados entre $500 millones. Con los elementos en su poder, huyeron en dos motocicletas.
En su momento, gracias a la reacción oportuna de un comerciante del sector, quien activó una alarma comunitaria instalada por la Alcaldía de Itagüí, se permitió que las autoridades comenzarán a hacer seguimiento a través de las cámaras de seguridad.
De esta manera, el hoy sentenciado fue capturado en flagrancia por la Policía el mismo día de los hechos, cuando se movilizaba por el barrio San Diego de Medellín.
Alias Luis Carlos era quien manejaba una de las motos implicadas y tras su captura fue presentado ante las autoridades por su participación en el robo.
Finalmente, en mayo de 2025, durante la audiencia de acusación, el procesado decidió allanarse a los cargos que le había formulado la Fiscalía por el delito de hurto calificado y agravado, lo que permitió avanzar en el fallo condenatorio.
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