Cuando creía que solo pagaría la condena de 33 años y 4 meses de prisión por el asesinato de su hijo adoptivo, un juez penal condenó a Richard Antonio Pérez a otros 15 años y 4 meses de cárcel, al encontrar que el menor Sergio Andrés Pérez, de 5 años, que sería su hijo adoptivo, fue torturado horas antes de su muerte.
Antecedente: En nuestra versión impresa del miércoles, 14 de agosto de 2019, se emitió la condena a los 33 años y 4 meses de prisión por el homicidio del niño.
Según informaron las autoridades, estos hechos ocurrieron en Medellín, en el año 2019, cuando este sujeto llegó con el pequeño a un centro asistencial diciendo que tenía vómito severo, pero él ya se encontraba muerto.
Acusación de la Fiscalía
De acuerdo con el material probatorio entregado por la Fiscalía, en aquella fecha del deceso, Medicina Legal hizo el respectivo procedimiento en el cual se identificó que el menor murió por un ataque a golpes: “el Instituto Colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses estableció que la muerte se presentó por una golpiza propinada horas antes, que le provocó traumatismos severos en los intestinos, el bazo, el páncreas y los riñones”, se leía en el comunicado oficial.
Añadió el ente acusatorio que el niño presentaba desnutrición, tenía golpes antiguos y, al momento de llevarlo al centro médico, también tenía fracturado su antebrazo izquierdo que no fue tratado a tiempo.
Obtuvo la custodia bajo engaño
Así lo afirmó la Fiscalía, quien bajo sus investigaciones, evidenció al juez que el exmilitar se llevó al menor de 5 años hasta Granada, en el departamento del Meta, donde pudo obtener la custodia a pesar de que la madre biológica lo buscaba: “en 2013, este hombre se llevó bajo engaños al menor de edad hasta Granada (Meta) donde obtuvo su custodia, a pesar de que no era su padre biológico. La madre intentó recuperarlo, pero el procesado lo mantuvo alejado de su cuidado durante 3 años”, resaltó.
No contento con eso, según la Fiscalía, Richard Antonio habría sometido al pequeño a un encierro absoluto en una casa ubicada en el centro de Medellín, nadie lo cuidaba, no lo tenía recibiendo clases en un colegio y evitaba al máximo su contacto con otros menores.
Luego de todo este proceso investigativo, el juez halló culpable al hombre tras las acusaciones y las pruebas presentadas, por lo que deberá pagar una condena en prisión de 48 años y 8 meses.
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