Si antes la gente se preguntaba por qué había Therians en este mundo (personas que se identifican como animales), pues ya les salió competencia porque existen personas que pasean perros imaginarios.
Antecedente: EN VIDEO: Therian, la comunidad de jóvenes que se identifican como animales
Estamos hablando del ‘Hobby Doggy’ o ‘Hobby Dogging’, una tendencia animal que también se ha estado viralizando últimamente. Nació en Alemania y son varias las personas que han quedado registradas en video con correas para perros en mano, dando paseos como si tuvieran un animal real al lado.
Pensaría la gente que con todo lo que viene pasando ya no hay otra cosa que sorprenda... Pero esto también causa debate a favor y en contra. Tanto así que hasta los mismos practicantes han desarrollado sus paseos con pistas de entrenamiento animal. Véanlo ustedes mismos.
De acuerdo con medios internacionales, esta es una tendencia que ya se está extendiendo por toda Europa. Esto ha trascendido tanto que hay hasta quienes cobran por salir a pasear los perros imaginarios y recoger excrementos... Varias cosas que no dejan de sorprender.
Los defensores hablan de sus beneficios
Esto es como las monedas, hay dos caras: los que defienden y los que no entienden. Hablemos de quiene lo practican: según informaron desde el blog El Siglo de Torreón, los practicantes del ‘Hobby Doggy’ dicen que esto trae diferentes beneficios basados en tres puntos importantes:
1. Salud mental y bienestar: para personas que sufren de soledad o ansiedad social, el acto de pasear les brinda una excusa para salir de casa, socializar con otros humanos y seguir una rutina estructurada sin la responsabilidad financiera o el compromiso de tiempo que exige un ser vivo.
2. Ejercicio físico: es una forma lúdica de combatir el sedentarismo. Al simular el paseo con el perro, las personas caminan distancias considerables que, de otro modo, no recorrerían.
3. Sustitución responsable: algunos participantes son amantes de los animales que, por normativas de sus viviendas o falta de recursos económicos, no pueden tener un perro real, encontrando en esta simulación una vía de escape emocional.
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