Pareciera que los extranjeros desordenados que vienen a la ciudad a hacer cosas indebidas no aprenden. Así lo constató el más reciente reporte de Migración Colombia, en el que se dio a conocer la inadmisión de 12 turistas el fin de semana pasado.
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El primer caso se presentó en un vuelo que procedía desde la ciudad de Miami con destino a Medellín. Una vez llegaron a suelo colombiano, dos ciudadanos estadounidenses quedaron en la mira de las autoridades por su extraño itinerario. Aunque afirmaron que venían a una simple despedida de soltero, al observar bien las evidencias, los funcionarios de Migración descubrieron que tenían “tours privados en dólares con fiestas exclusivas para extranjeros, los cuales incluían consumo de “licor ilimitado, drogas y mujeres muy jóvenes dispuestas a todo”, además de otros servicios explícitos que representan riesgo de explotación sexual de niños, niñas, y adolescentes”, según expresó la entidad.
En otro de los casos, un estadounidense proveniente de Nueva York, duró apenas unos minutos en Medellín porque, mientras volaba, las autoridades migratorias recibieron una alerta de la plataforma Angel Watch sobre antecedentes relacionados con abuso sexual, lo que generó que, una vez se bajara del avión, le notificaran la decisión de no dejarlo ingresar y fuera regresado a su país en tiempo récord.
La misma suerte sufrieron otros ocho ciudadanos estadounidenses y uno dominicano que, luego de generar sospechas en sus entrevistas con Migración, y que se determinara que venían con intenciones de realizar actividades de explotación sexual, fueron devueltos por donde vinieron.
Colombia le está poniendo el ojo a esta situación
Aunque esta situación con los ciudadanos extranjeros no es nueva, las autoridades se están poniendo las pilas para afinar el ojo y evitar que cualquier depravado se les escape.
“Hemos reforzado las capacidades de nuestros oficiales de Migración Colombia para optimizar los mecanismos de control y prevención que detecten e impidan el ingreso al país a ciudadanos extranjeros que representen riesgos para la seguridad de niños, niñas, adolescentes, y mujeres, frente a posibles delitos de explotación sexual, trata de personas, alteración del orden público, y la seguridad nacional”, explicó Gloria Esperanza Arriero López, directora general de Migración Colombia.
Y es que todos estos casos no son aislados: hacen parte de un fenómeno denominado ‘passport bros’ (hermanos de pasaporte, por su traducción al español). En términos llanos, son hombres provenientes principalmente de Estados Unidos, que buscan viajar a países latinoamericanos, del sudeste asiático o de Europa del Este, donde la vida les puede resultar más barata, y pueden disfrutar de ciertas comodidades.
De acuerdo con un informe de El Colombiano, el término se popularizó entre 2013 y 2015 a través de redes sociales, en las que se crearon comunidades que promocionaban el país como el típico paraíso tropical en el que se podía acceder a gran cantidad de drogas, así como a mujeres hermosas y dóciles; sin embargo, tras la pandemia, las cosas se invirtieron y el objetivo principal se convirtió el mal llamado ‘turismo sexual’, que no es nada más que la explotación sexual de mujeres y niñas de manera descontrolada.
Por esta razón, en los últimos años se ha visto el aumento del turismo en zonas como Envigado, Laureles y El Poblado. De ahí que las autoridades estén poniéndole la lupa a este asunto,que ya ha dejado 73 personas inadmitidas por sospecha de actividades relacionadas con la explotación sexual.
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