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No caiga en cuentos en esta jornada electoral

La desinformación es el enemigo de la democracia. En estas elecciones caer en ella es muy fácil, pero identificarla también lo es. Le contamos cómo.

hace 1 hora

Las marcas Hablan

El futuro del país está en las manos de millones de ciudadanos que este fin de semana podrán expresar su voluntad a través de las elecciones, uno de los mejores mecanismos de la democracia.

Pero en medio de las campañas electorales, siempre se ha presentado un fenómeno encaminado a generar dudas sobre el proceso electoral: la desinformación.

No se trata de una situación nueva, sino de una serie de rumores y cuentos sin sustento que le generan un daño enorme a la democracia.

Hoy el desarrollo de la inteligencia artificial se ha prestado para poner a circular sin ningún asomo de pena una serie de videos manipulados, chismecitos e imágenes que no corresponden a la realidad del proceso electoral.

Basta un mensaje en una aplicación de mensajería, una publicación en redes sociales o un video sacado de contexto para llegar a miles de personas en cuestión de minutos.

No es carreta, seguramente usted ha visto esos contenidos en donde el miedo, la indignación, la incertidumbre y hasta la violencia son explícitos y resultan valiendo más las emociones que los hechos que sustenten tanta palabrería.

Pero una democracia fuerte no solo tiene la tarea de garantizar la libre participación de todos los colombianos y garantizar resultados transparentes, sino ponerle el pecho a todos estos chismes y que los datos verificables sean más fuertes que todos esos embustes.

Una herida profunda para el país

Al caótico cóctel de la desinformación se suman los botones de las redes que permiten esparcir las mentiras con una rapidez dañina.

Cuando una persona recibe una cadena de WhatsApp, un video viral o una publicación que asegura revelar un supuesto fraude, es normal que quiera conocer la verdad. El problema aparece cuando la reacción inmediata es compartir el contenido antes de verificarlo.

Al final, las consecuencias son devastadoras porque se generan dudas sobre las instituciones, se afecta la confianza ciudadana y se crean percepciones equivocadas sobre procesos que cuentan con múltiples mecanismos de control y verificación.

Cuando una persona recibe una cadena de WhatsApp, un video viral o una publicación que asegura revelar un supuesto fraude, es normal que quiera conocer la verdad.

Cuántos dolores de cabeza nos evitaríamos en la sociedad si en lugar de la reacción inmediata de compartir el contenido en busca de los likes hiciéramos la tarea más sencilla: verificarlo.

Pillar si alguna publicación es falsa o verdadera es muy simple:

¿Tengo claro quién publicó la información?¿Lo que está diciendo tiene respaldo de alguna persona o institución confiable?¿Lo que estoy viendo tiene datos que respalden lo que dice?

Preconteo y escrutinio son bien distintos

Nuestro sistema electoral tiene una ventaja que garantiza la transparencia y es la doble verificación a través de los procesos de preconteo y escrutinio, que, si bien son complementarios, son bien distintos.

Es en estos mecanismos en donde se presenta una confusión que se ha vuelto terreno fértil para quienes quieren poner a rodar los rumores.

El preconteo busca dar una información rápida sobre los resultados de la jornada electoral a los ciudadanos, sin embargo, no son los resultados definitivos, sino una presentación de la tendencia electoral.

Son los jurados en la mesa los encargados de contrastar los datos de ciudadanos registrados, los tarjetones ingresados en las urnas y los datos de votación.

El escrutinio es el conteo definitivo, en el cual se verifican, revisan y consolidan los resultados definitivos de una elección.

Durante esta etapa se revisan las actas, se estudian reclamaciones cuando las hay y se contrastan los documentos electorales para garantizar que la información refleje fielmente la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas.

Mientras el preconteo informa, el escrutinio verifica.

Por eso es normal que puedan darse variaciones en los resultados enunciados en uno u otro por cuenta de la posibilidad de revisar, corregir y validar información.

Esa es una tremenda fortaleza del sistema electoral, porque existen mecanismos diseñados para detectar inconsistencias y garantizar que cada voto sea correctamente contabilizado.

La confianza en las elecciones no depende de una sola institución ni de una sola persona. Depende de un sistema construido para que los resultados puedan verificarse, contrastarse y revisarse cuando sea necesario.

*Contenido en colaboración con la Registraduría.

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