Dormir en la cama, comer bueno y seguir de curiosa como si nada. Así pasa los días Flossie, una gatica que ya suma 30 años de vida y que acaba de meterse al libro Guinness como la más longeva del mundo.
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Hoy vive tranquila en una casa británica, pero llegar hasta ahí no fue cuento corto. Flossie ha pasado por varias manos y ha sobrevivido a despedidas duras. Aun así, sigue firme, caminando sola, regalando cariño y demostrando que los años no siempre pesan.
Desde hace casi tres años, la cuida Vicki Green, quien decidió adoptarla sin imaginar que estaba llevándose para la casa a toda una campeona mundial. Aunque la gatica ya no ve bien y es sorda, sigue siendo consentida, calmada y con ese gen curioso que no se le ha quitado.
“Nunca le dice que no a una buena comida”, contó Vicki entre risas al sitio de Guinness World Records.
Muchos años y muchas casas
Flossie nació en 1995 y fue rescatada cerca de un hospital en Merseyside, Inglaterra, donde vivía en una colonia de gatos. Un trabajador del centro médico la adoptó y la cuidó durante diez años, hasta que falleció.
Después pasó a manos de la hermana del hombre, con quien vivió 14 años más. Cuando ella también murió, la gatica quedó al cuidado del hijo de la mujer durante tres años.
Al ver que no podía atenderla como se merecía, el hombre la llevó a la fundación Cats Protection, donde el caso dejó a todos fríos.
“Cuando vimos que tenía 27 años, no lo podíamos creer”, contó Naomi Rosling, coordinadora de la organización.
Los primeros días en su nuevo hogar fueron complicados. Flossie se desorientaba en las noches, maullaba bastante y se notaba confundida. Con paciencia, cariño y rutina, todo cambió.
“Ahora duerme toda la noche acurrucada conmigo”, dijo Vicki, asegurando que la gatica ya encontró su lugar.
“Sabía que era especial, pero nunca pensé que iba a compartir mi casa con una poseedora de récord mundial”, agregó.
Sin torta, sin velitas, pero con mucho amor, Flossie celebró sus 30 años, demostrando que con buen cuidado y harto cariño, la vida también se puede alargar.
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