¿Qué pasó?
Según le contó a Q’HUBO su tía Maritza Zapata, Daniel llegó a Estados Unidos de manera irregular hace cuatro años, donde se instaló con varios de sus familiares. Allí empezó a trabajar de domiciliario, conductor de Uber, mesero y lo que fuera apareciendo; sin embargo, en marzo de este año fue detenido por ICE, (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos), y deportado a Colombia, donde estuvo unas dos semanas antes de intentar ingresar de nuevo al país norteamericano.
Una vez llegó a territorio mexicano, fue cuando todo se enrareció. Según contó Maritza, la pareja de Daniel logró comunicarse con él, pero este le dijo que había tenido que huir, ya que las personas que lo iban a ayudar a cruzar habrían amenazado con hacerle daño.
“Él estaba en un centro de detención para migrantes y se voló de ahí. Yo le compré un tiquete para que volara de vuelta a Colombia, pero no lo dejaron montar porque le faltaba un seguro y porque, supuestamente, estaba golpeado”, reveló Zapata.
De ahí en adelante, siguió un periodo de confusión. La siguiente vez que pudieron saber de Daniel, fue a través de un conocido, quien les informó que estaba en poder de la Policía y que al parecer tendría una fractura en una pierna. Tras ser liberado en circunstancias extrañas, lo llevaron a un hospital.
“Cuando logramos hablar con él era como una persona diferente, con la mirada perdida y resulta que lo habían drogado con fentanilo, y por eso entró en coma”, contó Maritza.
Pese a su estado, que incluía golpes y quemaduras en varias partes del cuerpo, el hospital se negó a ingresarlo a la UCI, según explicó su tía, lo que terminó provocando que Daniel falleciera por un paro cardiorrespiratorio el 25 de mayo. “Fue negligencia médica”, afirmó.
Su muerte, otro suplicio
En medio del dolor por su muerte, la familia de Daniel tuvo que ponerse manos a la obra para encontrar cómo devolver su cuerpo a Colombia; sin embargo, encontraron cientos de trabas que hoy, quince días después del fallecimiento no han podido solucionar, y el cuerpo del joven permanece en una morgue en Tijuana.
“Nosotros contratamos una funeraria para que nos hiciera los trámites, pero van 15 días y nada, ellos dicen que la Fiscalía de México no les da respuesta de nada”, dijo Maritza.