La adicción a las redes sociales, asociada al diseño deliberado de los algoritmos y las funciones de sus aplicaciones, especialmente por el impacto que tendría en niños y adolescentes, vuelve a estar bajo la lupa de las autoridades en el mundo.
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En un histórico fallo en marzo de este año, un jurado de Los Ángeles (Estados Unidos) ordenó a Google y Meta pagar una millonaria indemnización a una joven al concluir que ambas empresas actuaron con “malicia y negligencia” y le causaron trastornos mentales a la joven.
En esta ocasión la Unión Europea (UE) también tomó medidas contra Meta, la compañía propietaria de Facebook e Instagram, por el presunto diseño adictivo de estas plataformas.
Acusación de la Unión Europea sobre Meta
La Unión Europea acusó a la empresa tecnológica Meta de no haber limitado los riesgos que las plataformas representan para los usuarios, especialmente para adultos vulnerables y para los niños, niñas y adolescentes, dadas las funciones diseñadas a propósito para captar su atención lo máximo posible.
Meta es propietaria y creadora de aplicaciones de redes sociales como Facebook e Instagram y del chat de mensajería de WhatsApp, las cuales cuentan cada una con más de 3000 millones de usuarios activos mensuales y superan cada una los 5000 millones de descargas solo en dispositivos Android.
De confirmarse las acusaciones preliminares del regulador europeo, Meta podría enfrentarse a una multa de hasta el 6 % de su facturación anual mundial, lo que equivaldría a cerca de 12.000 millones de dólares (alrededor de $ 39 billones de pesos).
“Pueden causar una adicción similar a la de la cocaína”
En dialogo con Q’HUBO, Jorge Tabares, psicólogo clínico y experto en convivencia escolar explicó que “las plataformas digitales están diseñadas sobre los sistemas de recompensa del cerebro, generando pequeñas descargas de dopamina que mantienen a las personas enganchadas, muy similares a la adicción por cocaína”, más aún en los cerebros de niños, niñas y adolescentes que siguen en desarrollo.
Alertó además que “el uso excesivo puede volverse compulsivo, afectar la autoestima, deteriorar las habilidades sociales y generar problemas como irritabilidad, dependencia y alteraciones del sueño”, reduciendo la interacción real.
Los cambios que le exigen a las apps
La UE no cuestiona la existencia de Facebook o Instagram, sino el diseño de sus aplicaciones, al considerar que prioriza mantener a los usuarios conectados sin evaluar adecuadamente los riesgos para su salud mental y bienestar.
Por eso se les puso estrictas exigencias de funcionamiento en Europa:
- Eliminar o modificar el desplazamiento infinito en la pantalla (infinite scroll) dentro de Instagram y Facebook, que permite consumir contenido sin llegar nunca al final.
- Desactivar o limitar la reproducción automática de videos (autoplay).
- Reducir la dependencia de los algoritmos de recomendación que muestran contenido altamente personalizado para mantener la atención.
- Incorporar pausas o recordatorios efectivos para que los usuarios descansen después de cierto tiempo de uso.
- Fortalecer las herramientas de control parental, ya que la Comisión considera que las actuales son complejas y fáciles de eludir.
- Evaluar y mitigar adecuadamente los riesgos que estas funciones generan para menores de edad y otros usuarios vulnerables.
9 horas diarias en promedio de tiempo de pantalla de los menores en Colombia.
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