La aventura de Juan José comenzó cuando un helicóptero UH-60 Black Hawk de la Fuerza Aeroespacial Colombiana lo sorprendió. Pese a las condiciones meteorológicas adversas, la aeronave llegó hasta las densas montañas del municipio y trasladó al pequeño, junto con su madre y su hermana, hasta la ciudad de Medellín.
Durante los aproximadamente 30 minutos de vuelo, Juan José vivió emociones intensas y grandes expectativas por lo que estaba por venir. Al llegar a Medellín, miembros del Ejército lo recibieron con un cartel, marcando el inicio de una serie de momentos que jamás olvidará.
Durante sus tres días en la ciudad, Juan José vivió momentos inolvidables: recorrió centros comerciales, disfrutó de parques de diversiones, montó a caballo y asistió al cine por primera vez.
Como si fuera poco, conoció a uno de sus artistas favoritos, Sebastián Ayala, quien cantó con él algunas canciones y lo ayudó a tener una videollamada con el también cantante Jhonny Rivera.
Para su madre y hermana fue también emotivo el momento, pues era ver en la cara de Juan José la felicidad de un sueño cumplido.
Cuando Juan José creía que su alegría no podía ser mayor, llegó el día más esperado: conoció el estadio Atanasio Girardot y, como si fuera poco, vivió el clásico colombiano entre Atlético Nacional y América de Cali.
Allí no solo entonó el himno antioqueño y gritó los goles de su equipo, sino también recorrió los camerinos de sus jugadores favoritos y recibió una camiseta personalizada y autografiada por sus ídolos.
Fue una noche que favoreció a Nacional, pero aún más a Juan José, colmada de regalos, risas y una experiencia que permanecerá para siempre en la memoria de este joven hincha.
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