¿Recuerdan el caso de la operaria de aseo que fue acusada de, supuestamente, hurtar las pertenencias de una persona, a la vez que vecinos del sector salieron a defenderla afirmando que se las había encontrado y las iba a devolver? En Q’HUBO conocimos los detalles de la historia, esta vez, desde su versión.
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Los hechos ocurrieron en la tarde del sábado, 31 de enero, cuando fue detenida una mujer que se desempeñaba como operaria de aseo (popularmente conocida como escobita) en Itagüí, supuestamente por hacerse amiga de lo ajeno. En redes sociales no tardaron en acusarla, mientras que varios vecinos del sector salieron en su defensa.
“De acuerdo con el testimonio de la víctima, se encontraba realizando ejercicio en el gimnasio al aire libre cuando fue víctima del robo. Según relató, mientras entrenaba y se distraía observando a unos niños que practicaban ciclismo en el lugar, la mujer habría aprovechado un momento de descuido para extraer un teléfono celular y dinero en efectivo que llevaba en su billetera”, relataba una de las publicaciones.
Sin embargo, la mujer aclaró que esto no había sucedido de esta manera. Según su versión, ella se encontraba realizando sus labores en uno de los gimnasios de Ditaires, en Itagüí, junto con otro compañero de trabajo, cuando un usuario les informó que habían dejado una riñonera en una máquina de ejercicio, no una billetera como se dijo inicialmente.
Ante la situación, ambos se dirigieron hasta donde estaba la riñonera. Sin embargo, decidieron esperar a que llegaran los dueños y la dejaron en el lugar. Tras pasar, según ella, entre 40 minutos y una hora, nadie llegó a reclamarla.
“Yo la agarré y la guardé en el carrito que nosotros tenemos. Le dije al usuario que nos había informado en un principio que si venían a reclamarla, les decía que nosotros la teníamos guardada”, explicó la mujer.
Poco después, contó, cuando estaban saliendo del lugar, llegó un hombre a preguntar por la riñonera. Los usuarios del gimnasio le informaron que los operarios de aseo la tenían en su poder.
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“Nosotros no habíamos salido, estábamos ahí todavía. Entonces el hombre nos preguntó si nos habíamos encontrado una riñonera y nosotros le dijimos que sí, que claro, y se la entregamos”, relató la ex operaria de aseo.
La mujer cuenta que el hombre incluso les agradeció y les dijo que no les daba para la “gaseosa” porque no tenía plata. Tranquilos, los dos operarios de aseo continuaron con sus labores, cuando, después de media hora, el hombre volvió, esta vez acompañado de su pareja y con una molestia evidente.
“Volvió a llegar el muchacho diciendo que le faltaba un celular y una plata. Yo le dije: ‘Señor, cómo así que una plata, si usted mismo dijo que no nos daba para la gaseosa porque no tenía. Y además, así como yo lo guardé, lo saqué cuando se lo entregué. Es más, no nos dio ni tiempo de irnos del gimnasio porque usted llegó antes de nosotros irnos. Cómo va a decir que la agarramos’ ’”, aseguró, muy afectada, la mujer.
La pareja, ante la respuesta de la mujer, llamó a la Policía, quienes la revisaron mientras el hombre la insultaba, diciendo que era una ladrona. La operaria intentó defenderse, respaldada por los policías y los usuarios del gimnasio.
“Ellos (refiriéndose a la pareja) me dijeron que iban a hacer que me echaran de la empresa y que iban a dañarme la hoja de vida para que no me aceptaran en ninguna parte a trabajar. Se pusieron a decir que los había robado, pero había mucha gente que se dio cuenta de que no fue así y que en verdad yo me encontré la riñonera”, siguió contando.
Según su versión, el celular que decían que tenía la mujer en redes sociales nunca se perdió realmente y se encontraba en posesión de sus dueños.
Tras el desagradable incidente, la mujer fue llevada por los policías a un CAI, donde poco después fue dejada en libertad por falta de pruebas.
La situación le costó el trabajo
La situación, que se viralizó rápidamente en redes, no solo le costó su trabajo, sino que también ha afectado su vida personal. Ante lo ocurrido, la mujer decidió poner una contrademanda ante lo que considera una injusticia. “Por querer hacer el bien, salí perjudicada”, aseguró.
Ahora la mujer busca no solo limpiar su nombre, sino también el de la empresa, y se encuentra a la espera de que las investigaciones aclaren lo ocurrido, insistiendo en que la verdad saldrá a la luz y confiando en que las cámaras del lugar respalden su versión.
Mientras tanto, enfrenta el reto de empezar de nuevo, con la esperanza de recuperar no solo el empleo, sino la tranquilidad y el buen nombre que asegura nunca haber perdido.
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