“Primero es el ser humano, eso debe estar por encima de todo”, esa es la filosofía de Jhon Freddy Duque Parra, el jefe de planta de Estanterías Medellín, a quien esta compañía lo ha marcado en diferentes aspectos.
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Oswal Ramírez Trejos y Natalia Herrón, cabezas de la empresa, le contaron a Q’HUBO que Duque llegó hace 10 años como ayudante metalmecánico, pero con sus deseos de aprender empezó a pasar por todos los puestos de producción.
“A medida que nos fuimos tecnificando, él se paraba al lado para aprender a manejar la máquina que llegaba, incluso no teníamos que volver a llamar al mecánico, pues él veía como la arreglaban y de una le cogía el tiro”, relataron.
Por eso lo motivaron para que estudiara mecatrónica, porque le vieron la “capacidad innata de todo lo relacionado con mecánica y robótica”.
“Es un ejemplo de superación, pasó por todos los puestos, pero el que mejor cumple es el de papá”, dijo Owaldo Ramírez Trejos, gerente comercial
Finalmente, él determinó que en ese campo ya se destacaba y prefería invertir su tiempo en otra área, que le trajera conocimientos nuevos. Así pues, comenzó una técnica en contabilidad, que espera concluir en diciembre.
Su crecimiento
En cuanto a sus ascensos en la compañía, estuvo un tiempo en el área de corte, luego fue supervisor en ella y como “en cierto momento toda la planta dependía de él , incluso el mantenimiento de las máquinas, fue nombrado jefe de planta”. El crecimiento de Duque Parra no ha sido solo en lo profesional, también en lo personal.
“Es alguien muy humano, con carisma, tiene un buen liderazgo y es humilde”, dijo Cristian Cubillos, compañero de Jhon Freddy.
Al hombre le gustaba tomarse sus traguitos con cierta frecuencia, a veces más de la recomendada, por eso sus patrones empezaron a aconsejarlo para que se alejara del alcohol.
La motivación para lograrlo fueron sus gemelas: Dulce María y Antonella, de 7 años: “Vi que me estaba perdiendo tiempo importante de su vida y me dediqué por completo a ellas, y a mi madre, Marcela, yo debo ser su ejemplo”, aseguró. Ahora, “aunque es duro a ratos”, distribuye su tiempo entre sus hijas, su camello y su estudio”.
“Me ha enseñado mucho, a varios nos encaminó, es un buen administrador”, comentó Fernando Moreno, otro de sus compañeros.
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