Al parecer, en el bajo mundo se habló que ese crimen obedeció a un ajuste de cuentas por un problema que tenía pendiente desde antes de ser capturado en 2021. Esa misma hipótesis la manejan las autoridades.
Un par de días después ocurrieron los otros dos asesinatos, que fueron bastante macabros. Las víctimas fueron Alirio Alfonso Martínez Echavarría, de 30 años, y Emanuel Franco Cano, de 18.
A ambos los mataron, les envolvieron la cabeza en papel chicle y sus cuerpos fueron paseados en un carro Nissan March y abandonados en la noche del pasado viernes en los barrios Berlín y Popular 1, respectivamente.Sobre Martínez Echavarría se conoció que fue capturado el mismo día que asesinaron a alias el Gordo por falsedad marcaria, pues iba en una moto con una placa falsa, pero un día después quedó libre. Franco Cano no tenía antecedentes.
¿Reestructuración de combos?
José Gregorio Henríquez, investigador del conflicto urbano, aseguró que lo que se vive en algunas partes de la ciudad es un reacomodo de las estructuras y que con esos crímenes muchas veces lo que se quiere es mandar mensajes.
“Tenemos homicidios que además se convierten en unos mensajes, como cuerpos con la cabeza en vuelta en papel chicle. Es como si la estructura estuviera mandando un memo: “mire lo que le pasa a los traidores o a quienes no están alinea dos”, precisó Henríquez, quien, al igual que todos, espera que la ciudad no caiga en una guerra que nos afecte a todos.
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