“Si me llega a leer, que sepa que aquí está su familia que lo ama con toda el alma, que añora, que desea volverlo a ver... que nunca olvide que hay un Dios que todo lo puede”, ese es el angustioso mensaje de Libeth Zurita para su hijo Enisael Job Contreras Zurita, un joven venezonalo al que se le perdió el rastro hace casi 7 años en Colombia.
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Su historia llegó a Q’HUBO, en medio de la desesperada búsqueda de su familia, que no ha parado de tocar puertas para llegar a más gente que pudiera conocer su paradero.
¿Cómo desapareció?
En el 2019, Enisael viajó al departamento de Guainía, a la zona minera, para vender productos como cigarrillos y víveres a los trabajadores de allí, pero no le fue tan bien, así que decidió regresar a su país.
En julio de ese mismo año, cuando llegó a Norte de Santander, le avisó a su familia que iba para el municipio de Puerto Santander, para visitar a unos conocidos, y nunca más volvieron a hablar con él.
Meses después, un hombre los contactó por redes sociales y les dijo que Enisael estaba trabajando en una finca y que estaba bien.
Al principio, Libeth tuvo un poco de paz, pero luego de tanto investigar se enteró de que en esa zona del país hay diferentes grupos armados y que existía el riesgo de que su hijo hubiera sido reclutado, así que la angustia regresó.
“Después de eso yo le volví a escribir y me dijo: ‘Mire, señora, esa es la información que yo tengo. No me pregunte más porque al decirle esto me estoy poniendo en peligro, estoy corriendo riesgo’, e inmediatamente me bloqueó”, le contó a Q’HUBO.
Después de eso, confirmaron que a su hijo sí se lo habrían llevado unos hombres; por eso, la hipótesis de que fue reclutado es, hasta ahora, la más probable.
+ 58 424 949 9267 es el número de Libeth Zurita, madre de Enisael, al que se puede comunicar si tiene alguna información sobre él.
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Esta familia ya perdió la cuenta de las veces que han viajado a Colombia para buscar a Enisael, que ahora debe tener 32 años. Cuando desapareció, en julio de 2019, tenía 25.
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En Medellín lo han buscado en los puntos donde hay mayor presencia de habitantes de calle y a Cucutá han viajado muchas veces, pero sin ninguna información puntual que ayude a dar con su paradero. La búsqueda continúa y esta madre espera que en julio, cuando se cumplan 7 años de la desaparición de su hijo, la noticia sea que regresó a casa.
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