La cosa no podría estar más color de hormiga. A un mes de que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, asuma las riendas del país el próximo 7 de agosto, el proceso de empalme se fue al piso, dejando al descubierto una crisis política sin precedentes en las últimas 5 décadas. Lo que debía ser un trámite civilizado para entregar las llaves del Estado se convirtió en un ring de boxeo donde los golpes bajos y las denuncias de lado y lado son el pan de cada día.
Antecedente: Petro dice que Cepeda es el presidente y que Gobierno de De la Espriella es ilegítimo
El ambiente está caldeado desde hace rato, pero la mecha terminó de encenderse cuando De la Espriella, en un tono bastante fuerte, acusó al saliente mandatario Gustavo Petro y al senador Iván Cepeda de orquestar un supuesto golpe de Estado.
Según el presidente electo, tras haber perdido en las urnas, Petro estaría buscando “atornillarse” en el poder, siguiendo el libreto de otros gobiernos populistas de la región. “No podemos sentarnos a la mesa con una banda de golpistas y corruptos”, sentenció De la Espriella, quien ordenó de inmediato la suspensión formal de todas las reuniones de empalme presenciales, calificando la situación de inaceptable.
Por su parte, el equipo designado por el nuevo gobierno —un gabinete que incluye nombres como José Manuel Restrepo, Miguel Gómez y Viviane Morales— ha mantenido una postura firme frente a la suspensión.
Aunque no se verán cara a cara con el actual gobierno, los ministros entrantes han dejado claro que no bajarán la guardia. Aseguran que seguirán con su propia labor de “empalme nacional” y anticorrupción, recolectando información por sus propios medios para saber exactamente qué se van a encontrar al llegar a la Casa de Nariño. Para ellos, la voluntad popular expresada en las urnas es sagrada e inapelable, y cualquier intento de Petro por desconocerla es cruzar una línea que no tiene retorno en nuestra democracia.
Mientras los equipos del nuevo gobierno trabajan en sus sedes, el Ejecutivo saliente optó por una estrategia particular: el “empalme de sillas vacías”. Ministros como Pedro Sánchez (Defensa) y María Fernanda Rojas (Transporte) han salido a presentar sus informes de gestión ante salones solitarios, dejando claro que, aunque los dejaron “plantados”, ellos seguirán cumpliendo con el protocolo de rendición de cuentas.
Eso sí, el tono desde la orilla de Petro y Cepeda no se queda atrás: siguen hablando de desobediencia civil y cuestionando la legitimidad del proceso electoral, lo que solo echa más leña al fuego en una relación que parece no tener salvación.
El panorama es oscuro. Con movilizaciones convocadas para el 20 de julio y el 6 de agosto, Colombia aguanta la respiración. La transición, que ya es considerada la más conflictiva en 50 años, se encamina a un final de mes cargado de incertidumbre, donde la mayor preocupación de los ciudadanos es si este choque de trenes terminará afectando la estabilidad institucional del país.
Con información de Colprensa
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Preguntas y respuestas relacionadas
- ¿Por qué se suspendió el empalme entre Petro y De la Espriella?
- El presidente electo, Abelardo de la Espriella, ordenó la suspensión tras acusar a Gustavo Petro y a Iván Cepeda de promover un golpe de Estado y de no reconocer los resultados electorales, calificando a la administración saliente como una “banda de golpistas y corruptos” con la que se negó a dialogar.
- ¿Qué significa que el empalme se haga con “sillas vacías”?
- Se refiere a la decisión de los ministros del gobierno saliente de seguir presentando sus informes de gestión ante los medios y funcionarios presentes, a pesar de que los delegados del gobierno entrante de De la Espriella decidieron no asistir a las mesas de trabajo programadas.