La medicina mundial celebró un hito histórico e importante: una mujer de origen español recibió el primer trasplante parcial de cara en el mundo proveniente de una donante que había recibido la eutanasia.
Le puede interesar: Pingtok: del consumo de videos en redes al consumo de drogas
Los protagonistas de este hito son profesionales del Hospital Vall d’Hebron (Barcelona, España), quienes realizaron esta cirugía de mayor complejidad que tuvo una duración aproximada de entre 15 y 24 horas.
En 2010, este centro médico llevó a cabo el primer trasplante total de cara del mundo, cinco años después de que un hospital en Francia realizara el primer trasplante parcial de cara.
Según el medio español ‘El País’, tres de los seis trasplantes de cara que se han realizado en España, se han hecho en Vall d’Hebron y en el mundo, en total, se han realizado 54.
La historia detrás del hito médico
Detrás de este hecho hay una historia muy conmemorada. La mujer española que recibió el trasplante se llama Carme, a quien una infección bacteriana le desfiguró el rostro.
¿Cómo le ocurrió esto? La mujer se encontraba de vacaciones en Canarias cuando la picadura de un insecto derivó en una infección severa y lo que parecía un incidente menor evolucionó hasta convertirse en una necrosis extensa (cuando se mueren células y tejidos de manera reversible).
Todo su rostro comenzó a deteriorarse y, con ello, su capacidad de desarrollar una vida normal porque además de su apariencia física, le afectó funciones vitales como comer y respirar.
En su momento, su caso se convirtió en carrera contra el tiempo porque debían frenar que avanzara el daño, ya que no se podía corregir solo con técnicas convencionales de cirugía plástica.
Por lo anterior, optaron por un trasplante de cara tipo l, el cual estuvo enfocado en la parte central del rostro; incluyó músculos, piel, nervios y estructuras óseas.
La donante
La donante, de quien no se conoce nombre, tenía autorizada la Prestación de Ayuda para Morir y había expresado de forma explícita su voluntad de donar órganos, tejidos y también la cara, lo que permitió planificar todo el procedimiento.
Como requisito, donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características antropométricas compatibles. Tras la intervención, Carme permaneció un mes hospitalizada en la UCI y luego en planta.
“Todo ha ido muy bien, aún me estoy recuperando mucho pero sé que lograré estar complementamente bien. Ahora mi vida empieza a ser un poco mejor, ya estoy empezando a comer, ya veo sin ningún problema y salir a la calle ya no me importa”, dijo la paciente.
Cabe señalar que la paciente y la receptora no se conocieron porque en la ley está prohibido esto. La mujer ha dado las gracias a la donante y en reiteradas ocasiones ha dicho que le han devuelto la calidad de vida que no pensaba volver a tener.
Si le interesa este tema, puede acceder a más información relacionada en nuestra sección Actualidad.