La Policía británica arrestó este jueves, 19 de febrero, a Andrew Mountbatten-Windsor, conocido también anteriormente como el ‘príncipe Andrés’, por sospechas de mala conducta en un cargo público.
El arresto sucedió después de que se publicaran los archivos Epstein, en donde el expríncipe aparecía en numerosas ocasiones compartiendo información confidencial con Jeffrey Epstein, cuando todavía trabajaba como enviado comercial británico.
Aunque el hijo de la reina Isabel II no es el único personaje de la familia real que se ha visto involucrado en el escándalo, el arresto supuso un golpe duro para la monarquía británica, pues agravó la ya conocida crisis del Palacio de Buckingham por los vínculos de Mountbatten con Epstein y el abuso sexual de una joven, por el que se le acusa.
El rey Carlos III ofreció su apoyo a las autoridades en un proceso completo, justo y adecuado en la investigación de su hermano. En el comunicado explica, además, que el Palacio de Buckingham no fue informado del arresto del expríncipe, mientras que la Policía británica declaró que sus agentes arrestaron “a un hombre de Norfolk, de unos 60 años, bajo sospecha de mala conducta en cargo público”, y que estarían realizando registros en domicilios de Berkshire y Norfolk, en Reino Unido.
Los vínculos del expríncipe con Jeffrey Epstein son de conocimiento público desde hace años; sin embargo, el arresto marca su caída en desgracia pública, después de que el año pasado se le despojara de sus títulos reales y se le desalojara de su residencia. Mountbatten, por su parte, ha negado enfáticamente de lo que se le acusa.
Los documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos el pasado 30 de enero incluyeron una cadena de correos electrónicos que daban a entender que el expríncipe Andrés habría compartido documentos confidenciales cuando trabajaba como enviado comercial británico. En uno de ellos, por ejemplo, parecía haberle reenviado a Epstein informes oficiales de sus visitas al sur de Asia en 2010.
Otros miembros de la élite británica estarían implicados en los archivos Epstein, como Peter Mandelson, quien fue embajador en Estados Unidos y compartió también documentos gubernamentales sensibles con Epstein; y Sara Ferguson, exesposa del expríncipe Andrés, quien mantuvo una larga correspondencia con Epstein después de que, en el 2008, este fuera condenado por solicitar servicios de prostitución.
Sobre el caso de abuso de Mountbatten hay acusaciones previas, pues Virginia Roberts Giuffre, una de las víctimas de Epstein, sostuvo haber tenido relaciones sexuales en repetidas ocasiones con el príncipe Andrés en 2001, cuando era adolescente, lo cual resultó en una demanda por violación en un tribunal de Nueva York, ante la que Mountbatten habría pagado una suma no revelada para salir bien librado.
Después de ser desalojado de su residencia, Mountbatten habría permanecido los últimos dos meses en la finca Sandringham, propiedad del rey Carlos III, en donde sucedió su arresto.
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