Un ciudadano sueco de 26 años denunció haber sido víctima de un robo mediante el uso de escopolamina en Medellín, luego de contratar los servicios de un supuesto guía turístico informal.
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El caso se conoció tras declaraciones entregadas a El Colombiano, medio al que el joven identificado como “Lars”, nombre cambiado, relató que llegó a la ciudad para pasar 10 días de vacaciones, pero su estadía se redujo a tres tras el incidente.
Según su testimonio, el 1.° de febrero se reunió hacia el mediodía en el Parque de El Poblado con un hombre con quien había sostenido conversaciones previas por WhatsApp. Recorrieron el sector, visitaron Provenza y posteriormente se dirigieron a un restaurante.
Horas después, ya en el hotel, el supuesto guía pidió cuatro botellas de bebida alcohólica sabor manzana. El extranjero afirmó que las bebidas no fueron entregadas por una plataforma formal, sino por un conocido del acompañante.
“El primer trago lo servimos ambos, pero del segundo él no tomó nada y yo solo bebí la mitad”, relató el joven. Posteriormente perdió el conocimiento.
Al despertar, alrededor de las 6:00 p.m., aseguró que se encontraba en el mueble de la habitación y que el hombre ya se había retirado.
De acuerdo con su denuncia, le fueron robadas una computadora portátil, dos teléfonos celulares, una cámara de acción, audífonos inalámbricos y dinero en efectivo. Indicó que únicamente le dejaron el pasaporte.
El ciudadano afirmó que solicitó presencia de la Policía Nacional en el hotel para iniciar el procedimiento correspondiente. Hasta el momento no se ha conocido un reporte oficial detallado sobre este caso específico.
Esta modalidad no es nueva
El uso de escopolamina, conocida como “burundanga”, es una modalidad delictiva documentada en distintas ciudades del país. La sustancia es utilizada por delincuentes para reducir la capacidad de reacción de las víctimas y facilitar hurtos de pertenencias y recursos financieros.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por la seguridad de turistas extranjeros en sectores de alta afluencia como El Poblado y Laureles, así como la importancia de contratar servicios turísticos debidamente registrados.
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Autoridades y gremios del sector han reiterado la necesidad de verificar credenciales de guías turísticos, evitar aceptar bebidas de desconocidos y reportar de inmediato cualquier hecho sospechoso.
Mientras se amplía la información oficial, el caso del ciudadano sueco se suma a las denuncias que generan impacto en la percepción internacional de Medellín como destino turístico.
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