“Me dan ganas de llorar cuando hablo de mi empresa”, Clodeth Lozano

Esta mujer ajustó 34 años en Cueros Vélez. Recordar su crecimiento en la compañía le pone la piel de gallina.

hace 11 horas
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Cuando Clodeth Lozano Benítez empezó a camellar en el caspete La Merendona de la sede de Cueros Vélez de la avenida Guayabal jamás se imaginó que esa iba ser la puerta de ingreso a una empresa que lleva en el corazón.

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Yo soy chillona y cuando hablo de Cueros se me salen las lágrimas”, indicó. Su sentencia se hizo realidad tan pronto empezó a contarle a Q’HUBO del crecimiento personal y profesional que ha tenido en este espacio.

Hasta arrosuda se pone cuando recuerda todo lo que ha vivido allí, sus aprendizajes y sus ascensos.

Luego de terminar el bachillerato ella se fue a ayudar en el caspete y allí llegó la pregunta que cambió su vida: “Manuel Giraldo, que era uno de los jefes de la empresa, me dijo que si quería trabajar aquí trajera la hoja de vida y desde ahí he estado acá”.

Ella nació en Chocó, pero desde que tenía un año se la trajeron para Medallo. Se vino con la abuela Arnulfa y la tía Nora, quien la sacó adelante y le dio el estudio.

Hace 34 años que llegó a esta compañía a desempeñarse “como operaria de cinturones, luego pasé a la planta de bolsos, después pasé a acabados pequeños, que ya es en Amagá”.

Motivada por sus superiores y el personal de recurso humano hizo una técnica en logística, en el Censa, que a la postre le permitió cristalizar su principal ascenso allí: “Pasé al centro de distribución a hacer el proceso de ingresos, de traslados y mejoras”.

Clodeth, quien pide bendiciones a cántaros para el propietario de la compañía Juan Raúl Vélez y toda su familia, al paso que derrama un par de lágrimas más, argumentó que su crecimiento también es evidente como persona lo que se ve reflejado en su hogar, donde vive con su hijo Mateo Arbeláez y su esposo, Wilmar Jiménez.

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Subrayó que la estabilidad que le dio Cueros Vélez, que fue clave para ella comprar su casa, no tiene precio.

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