Más de 40 bailarinas, modelos y artistas fueron estafadas con falsas promesas de trabajo
Las jóvenes fueron contactadas por un hombre que, al parecer, decía trabajar para la Secretaría de Cultura de Medellín.
Lo que pintaba como un buen trabajo terminó siendo una verdadera pesadilla para más de 40 bailarinas, artistas y deportistas de Medellín. Y es que oiga esto: un hombre que supuestamente se hacía pasar por un trabajador de la Alcaldía de Medellín, y que se identificaba como Julián, las habría enredado con el cuento de un proyecto cultural que, al final, nunca existió.
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Todo arrancó con un mensaje muy normalito: “amiga, están buscando modelos, deportistas y bailarinas y pagan muy bien”. Nada sonó raro, porque en el medio ese tipo de convocatorias son pan de cada día y, además, supuestamente venían directamente de la Secretaría de Cultura de Medellín.
El hombre primero se contactó con una deportista, a quien le ofreció el trabajo y posteriormente le pidió que consiguiera a otras mujeres que fueran modelos o artistas. Sin pensarlo, la joven pensó en su amiga, quien era bailarina de ballet. Así fue como entró a la historia Sofía Lopera, una de las supuestas victimas.
Ese mismo día, tras la supuesta “selección”, las cinco bailarinas y Sofía fueron agregadas a un grupo de WhatsApp. Ahí Julián les pidió varios documentos: fotos personales, datos completos y hasta certificado de afiliación a la ARL.
Emocionadas, confiaron en el hombre que, según ellas, usaba un lenguaje que parecía muy conocedor del sector cultural, así que ninguna sospechó.
Pero el cuento se empezó a poner raro. A cada una, por aparte, el hombre le hizo la misma propuesta: conseguir más mujeres del medio, ya fueran modelos, bailarinas o artistas para meterlas al grupo, sin contarle a las demás.
A cambio de conseguir otras mujeres, el hombre les prometía una platica extra. El libreto era siempre igual: mandarle la foto de las nuevas candidatas para ver si “cumplían con el perfil”.
Con los días, el grupo fue creciendo de a poco porque cada vez Julián necesitaba más mujeres ya que el presupuesto “iba aumentando”... pero también aumentaban las dudas.
Les empezaron a pedir plata
Luego la dicha se empezó a acabar. Varias recibieron un mensaje diciendo que tenían una “inconsistencia” con su ARL y que debían consignar más de 100 mil pesos para activarla por medio de otra persona.
Y aunque les pareció extraño que les pidieran plata, lo que les prometían a cambio era muy bueno: Julián les iba a pagar por menos de cuatro horas de rodaje unos 800.000 pesos.
Cabe aclarar que el pago de la ARL debieron hacerlo exactamente un día antes de la supuesta presentación, y que al ingresar al sitio después del pago, notaron que aparecía activa, por lo que siguieron confiadas.
Y es, ¿cómo no confiar? si incluso les prometieron maquilladoras, vestuarios, producción completa... y hasta boletas para Bad Bunny.
Sí, leyó bien. A las “afortunadas” les prometieron rifar entre ellas unas entradas de cortesía para el concierto, mientras que, al mismo tiempo, Julián decía estar vendiendo otras boletas a 500 mil pesos y les pedía ayuda para conseguir comprador.
La estafa les cayó como baldado de agua fría
Pero la estafa quedó al descubierto el mismo día del evento: no hubo rodaje, no hubo presentación, no hubo respuestas. En la mañana las jóvenes se dieron cuenta de que el hombre dejó de contestar a algunas, insultó a otras y ninguna tenía ARL, pues esta había sido pagada solo por un día.
Asustadas porque sus datos y sus fotos estaban en poder del hombre, acudieron a denunciar el caso, pero en la Policía les dijeron que ya existían más de 500 denuncias similares, y que este tipo de engaños solían moverse, curiosamente, los jueves y viernes.
Las afectadas sospechan una posible trata de blancas
Ahora, el miedo va más allá del dinero. Las jóvenes temen que sus fotos y documentos sean usados para suplantación de identidad, redes de trata o catálogos de prostitución ofrecidos a extranjeros. Algunas ya hasta han recibido solicitudes de préstamos a su nombre.
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“Nos pidieron fotos del rostro, de cuerpo completo, medidas de ropa, talla de zapatos. A varias nos pidieron fotos específicas de la cara y el cuerpo. Hoy tenemos miedo de qué puedan hacer con toda esa información”, expresó una de las afectadas.
Además, el caso no es nuevo: denuncias similares se han registrado en varias ciudades del país, donde varias usuarias de la plataforma TikTok han utilizado este medio para alertar a otras mujeres.
La Secretaría de Cultura Ciudadana respondió
Por su parte, desde la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín aclararon que no tienen conocimiento de ningún evento activo con las características descritas por las jóvenes y que no existe ninguna convocatoria oficial relacionada con el supuesto proyecto mencionado.
Además, volvieron a señalar que la entidad nunca solicita dinero, consignaciones ni pagos previos para participar en actividades culturales, y que las contrataciones o convocatorias siempre se realizan a través de canales oficiales, como la página web institucional y las redes verificadas de la Alcaldía y de la Secretaría @cultura.med.
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