Red de trata de personas en Medellín tenía una peluquería como fachada
Hasta el momento hay dos personas capturadas y nueve víctimas identificadas; las autoridades continúan investigando para dar con el resto de integrantes de la organización.
Un salón de belleza ubicado en Medellín era el escenario en el que todo empezaba y en el que a varias mujeres se les prometían distintos empleos en España para supuestamente desempeñarse como niñeras, modelos, bartenders o damas de compañía y devengarían altos salarios.
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Las mujeres, seducidas con las cifras, hacían cálculos de los gastos que iban a poder cubrir y las deudas que pagarían y terminaban aceptando. Lo que no sabían era que esos trabajos no existían y que al llegar a Europa las esperaría una trágica historia de explotación sexual y privación de la libertad.
Una investigación que la Policía llamó ‘Operación Lérida’ fue la que destapó la olla y permitió la captura de dos personas señaladas de coordinar una articulada red de trata de personas.
Al parecer, tenían roles específicos, desde la captación de las mujeres, su traslado a España, la retención de sus documentos, hasta la obligación a realizar trabajos sexuales.
En la operación, que se realizó en conjunto entre la Policía de Colombia, las autoridades españolas y el apoyo de organismos internacionales, cayeron Andrés Felipe Zapata Villada, alias Zapata, y una mujer a quien identificaron como Ana María. Las autoridades continúan investigando para dar con el resto de integrantes de la red.
¿Cómo captaban a las víctimas?
De acuerdo con las investigaciones, alias Ana tenía en su propiedad un salón de belleza en Medellín en el que, mientras realizaba trabajos estéticos, identificaba mujeres entre los 18 y los 30 años que cumplían con determinadas características físicas. A ellas se les acercaba para ofrecerles oportunidades laborales en España.
Con condiciones favorables, buenas ganancias y días de descanso, la propuesta parecía atractiva; sin embargo, una vez llegaban a España, otros integrantes de la organización las recibían, las trasladaban a otros lugares y, estando allí, además de retenerles los pasaportes y privarlas de la libertad, las sometían a explotación sexual.
Los horarios de descanso prometidos no existían, pues las víctimas debían prestar servicios sexuales de manera permanente, no les permitían la comunicación con sus familiares y tampoco podían abandonar el lugar en el que las mantenían retenidas. El dinero prometido, al igual que las condiciones laborales pactadas, también era una falsa ilusión.
¿Y si alguna quería renunciar?
Si alguna de las víctimas trataba de abandonar el trabajo al que la sometían, sus captores le advertían que no podían hacerlo hasta terminar de pagar la deuda millonaria que había adquirido con la organización al aceptar el viaje.
Curiosamente, entre más tiempo pasara, más aumentaba la supuesta deuda, lo cual impedía que pudieran librarse.
Del alias Zapata se encontró que era el encargado de coordinar la logística de los viajes desde Colombia, comprando los tiquetes, realizando las reservas de alojamiento y contactando a quienes recibirían a las mujeres en España.
Fueron más de $ 200 millones de pesos los que encontraron las autoridades en los allanamientos, dinero que presuntamente estaba destinado a financiar los desplazamientos de las víctimas, de las que, hasta ahora, se han identificado 9 dentro de la ‘Operación Lérida’.
Los dos capturados, alias Zapata y alias Ana María, quedaron a disposición de las autoridades y deberán responder por los presuntos delitos relacionados con la trata transnacional de personas; la investigación, sin embargo, continúa abierta para identificar, en conjunto con las autoridades internacionales, a los demás integrantes de la red.
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Preguntas y respuestas relacionadas
- ¿Cómo funcionaba la red de trata de personas que operaba en Medellín?
- La organización utilizaba un salón de belleza en Medellín como fachada para captar mujeres y ofrecerles falsos empleos en España. Una vez llegaban al país europeo, las víctimas eran recibidas por otros integrantes de la red, quienes les retenían sus documentos, restringían su libertad y las sometían a explotación sexual.
- ¿Dónde captaban a las mujeres para llevarlas a España?
- Las mujeres eran contactadas en un salón de belleza ubicado en Medellín, propiedad de una mujer conocida como alias Ana o Ana María. Según las investigaciones, allí identificaba posibles víctimas y les ofrecía oportunidades laborales en España.
- ¿Qué les pasaba a las mujeres cuando llegaban a España?
- Al llegar a España, las mujeres eran recibidas por otros integrantes de la organización y trasladadas a inmuebles donde les retenían sus pasaportes y restringían su libertad. Allí eran sometidas a explotación sexual, sin horarios definidos ni días de descanso, y tenían limitaciones para comunicarse con sus familiares o abandonar los lugares donde permanecían.