EN IMÁGENES: Paola y su historia hecha a pinceladas de valentía
Esta mujer, de 49 años, convirtió las dificultades de su vida en inspiración, arte y una historia de resiliencia que hoy conmueve a quienes la conocen.
Hay historias que no necesitan exagerarse para tocar el alma, y la de Paola Restrepo es una de ellas. Llegó al mundo sin brazos, luego de que una pastilla que tomó su madre durante el embarazo impidiera su desarrollo. Quedó al cuidado de sus abuelos, quienes la criaron con amor, aunque también con muchos miedos y sobreprotección.
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Durante su niñez y parte de la adolescencia, su madre aparecía y desaparecía de su vida. Con ella conoció momentos duros, pues la llevaba a otras ciudades para pedir limosna. A los 14 años, después de que su madre muriera en un accidente de tránsito, Paola empezó a estudiar, pues hasta entonces no había ido al colegio porque sus abuelos, tratando de cuidarla del mundo, evitaban que saliera sola.
Terminó su bachillerato, estudió técnicas y hasta fue nadadora profesional. A sus 28 años quedó embarazada y crió sola a su hija, pues el padre no respondió. La habilidad de hacer todo con los pies la desarrolló desde muy pequeña. Su familia le enseñó a ser independiente y, con el tiempo, aprendió a hacer prácticamente todo sola.
“Yo misma cocino, lavo el baño, tiendo mi cama, me gusta ser muy juiciosa con mis cosas”, dice. Hasta el celular lo maneja con los pies: responde mensajes, chatea y hace su vida diaria con una naturalidad que sorprende a cualquiera.
El arte
Paola aprendió a pintar desde la adolescencia en la Casa de la Cultura, donde tomó clases y participó en exposiciones, pero en ese momento no lo disfrutaba tanto y lo hacía más por la oportunidad, así que terminó alejándose del arte.
Hasta hace 2 años, cuando tomó la decisión de retomar este talento y empezar a hacerlo por hobby y por gusto. Un día, un ‘angelito’ vio sus cuadros y le dio el contacto de la Asociación de Pintores con la Boca y el Pie de Suiza.
Tuvo una entrevista y, a los pocos días, la llamaron para confirmarle que ya hacía parte de la asociación. Por eso, esta oportunidad significa un apoyo no solo económico sino también emocional, ya que pertenecer a la organización es un gran logro. También aprendió a maquillarse viendo videos, practicando una y otra vez hasta dominar cada detalle. “Siempre me ha gustado verme bien”, dijo a Q’HUBO con un gran orgullo.
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