Carlos Mario Ríos llegó a Excala como mensajero y ahora es supervisor
Ríos Gallego se ha destacado en el Grupo Excala por su disciplina, talento y compromiso, lo que le ha ayudado para ascender.
Carlos Mario Ríos Gallego es un ejemplo de perseverancia y superación, características que lo han llevado a ascender laboralmente en el Grupo Excala, al que antes se le conocía como Compañía de Empaques.
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Allí llegó muy joven, como mensajero y a reemplazar unas vacaciones, por lo que se creía que su estadía iba a ser corta. Pero lejos de esa percepción fue la realidad, pues ya cumplió 30 años vinculado a esta organización.
Tras terminar la función inicial para la que se contrató fue operario de producción, alrededor de 6 años, periodo en el que se desempeñó como flexógrafo: “Es una impresión que le hacemos en la parte publicitaria a los clientes”.
En ese camino por la compañía también trabajó como inspector de calidad, dos años; y hace alrededor de 22 es supervisor de producción.
Agradecido y feliz
Ríos Gallego se siente muy agradecido con la compañía porque gracias a ella se ha ganado la papita durante tres décadas y sacó a su familia adelante, entre ellos a su hijo Carlos Andrés Ríos Villegas, por quien también expresa mucha admiración: “Él va a cumplir 11 años y es un gran deportista, compite en natación y su nivel es muy destacado”.
El joven nadador es fruto del amor con su esposa, Adriana Milena Villegas Cardona, con quien ya completó 27 años de matrimonio. Para Carlos, levantarse diario a camellar es una bendición, pues gracias a ello pudo comprar su casita y tener su propio medio de transporte.
Viajó a México
Una de las mayores satisfacciones que ha tenido Carlos en el Grupo Excala fue liderar un proyecto de internacionalización en México: “Su nombre es Exe Packing y yo estuve en la puesta a punto allá. Viajé en inicio tres meses y he ido en otras cinco oportunidades con periodos similares”, recordó.
Agradecido con la confianza de la compañía, espera con fe seguir teniendo esta clase de oportunidades, para honrar la memoria de sus padres, Francisco Javier Ríos y Margarita Gallego, quienes siempre le inculcaron principios morales y le enfatizaron que el “trabajo siempre debía hacerse muy bien”.
Por último, le envió un mensaje a las nuevas generaciones que quieren ascender en sus trabajos. Los invitó a que “tengan sentido de pertenencia por sus empresas y a que le apunten a tener estabilidad, pues esta es sinónimo de tranquilidad y de progreso”.
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